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Asociación Civil Vecinos Sin Techo
Territorios para la vida

Después de seis años de intensa lucha lograron la restitución de las tierras al pueblo mapuche Curruhuinca, por medio de una Ley Nacional elaborada colectivamente. Desde entonces, en San Martín de los Andes avanza sin pausas la construcción del Barrio Intercultural “Comunidad de Cambio”, un proyecto comunitario y sustentable que busca dar respuestas a la necesidad de la vivienda digna. Desde la Patagonia argentina, enREDando te trae las voces de los Vecinos Sin Techo, organización que impulsa esta propuesta habitacional/ productiva sin precedentes.

Al compás de sikus y tambores la plaza San Martin va sumando ritmos. Canciones y tramas. Dibujos, estampas. A medida que el sol se esconde detrás de las montañas, artesanos/as de todo el país le dan vida a esta preciosa feria, que a diario es recorrida por cientos de caminantes. 

Esta vez, en una de las esquinas, los Vecinos Sin Techo armaron una muestra que incluye fotos del territorio restituido a la comunidad mapuche, del programa de radio que hacen todos los lunes, planos del barrio intercultural, títeres gigantes, flores y plantines del vivero comunitario Katari. 

Hoy la plaza huele a lavanda, albahaca, romero… Lleva los sabores de la tierra. 

Huele a esperanzas. 

“Soy vecina del Lote 27, madre soltera de tres hijos y acá estoy peleándola para poder tener algún día una casa para mis hijos”, dice Noemí Muñoz. “Lo medular de todo esto es la concentración de la tierra. Porque el Estado lentamente construye viviendas pero en lugares inadecuados, con terrenos chicos, con baja calidad y sobreprecios. Nosotros estamos tratando de solucionar esto de raíz”, agrega Carlos Fabi. “Estuvimos un año y medio trabajando en talleres con las familias, lo más importante es que la gente sabe cómo va a vivir, con quienes, cómo será su casa. El proceso participativo y asambleario fue hermoso, culminó con un anteproyecto del barrio”, agrega Virginia Moronell. 

Ellos integran la Asociación Civil sin fines de lucro Vecinos Sin Techo, junto a miles de familias trabajan para acceder a una vivienda digna. Pasaron de la protesta a la propuesta. De las ideas a la elaboración de un proyecto que hoy es Ley Nacional. De imaginar la casa propia al diseño, al anteproyecto de un barrio intercultural, ambiental y económicamente sustentable. 

Mientras recorremos la muestra me cuentan que las primeras reuniones fueron impulsadas por la radio comunitaria FM Pocahullo (integrante de FARCO), en el marco de una serie de talleres para detectar problemáticas de la comunidad. La falta de vivienda digna fue la de mayor relevancia. Según lo relevado, en San Martín de los Andes son alrededor de 2500 las familias que no tienen vivienda y en la zona la especulación inmobiliaria es inescrupulosa. 

“A partir de hacer un registro donde se anotaron más de mil familias, comenzamos con las asambleas. En un principio protestamos, marchamos, fuimos al Municipio para hacer visible esto. Somos trabajadores comunes y corrientes, lo que ganamos no nos alcanza para comprar un pedazo de tierra. Acá las tierras han aumentado de valor, por la belleza natural hay mucha especulación inmobiliaria, imaginate que tenemos 48 inmobiliarias en una población de 40 mil habitantes”, señala Gladis Morales, secretaria de la Comisión Directiva de los Vecinos Sin Techo. 

En uno de los afiches de la muestra se detalla que el Barrio Intercultural está asentado sobre tierras comunitarias de la comunidad mapuche Curruhuina y jurisdicción del Parque Nacional Lanín. Abarca 77 hectáreas del Lote 27, recientemente incorporadas al ejido municipal de San Martín de los Andes. En una primera etapa albergará a 250 familias. 

Para llegar al momento actual, donde ya está aprobado el estudio de prefactibilidad del barrio e instalada la red de tendido eléctrico para el obrador, primero y durante seis años, el grupo sostuvo una lucha legal y simbólica sin precedentes para lograr la restitución de las tierras –que estaban en manos del Ejército Argentino- al pueblo mapuche. 

Reparación histórica 
“No fue sencillo recuperar las tierras para el pueblo mapuche, tenia que hacerse a través de un proyecto de Ley Nacional. Fue un proceso de asamblea tras asamblea y después contarle a los legisladores y políticos sobre el proyecto, ir militándolo. Primero lo tuvimos que aprender, no fue mágico ni sencillo. Trabajar en la comunicación, la confianza. Hasta que nosotros lo aprendimos a querer y a empujar, fue todo un trabajo como organización”, recuerda Gladis el proceso del que fue parte como vecina y militante social. 

“Hubo gente de Parques Nacionales, del Municipio, gente que nos ayudó en lo que pudo, pero la ley prácticamente se escribió dentro de nuestra organización. Fueron tiempos complicados, donde nos fuimos conociendo y afianzando, sobre todo para luego salir con el proyecto a contarlo al gobernador, al intendente, a los senadores y a toda la comunidad para que se hagan eco. Muchos decían que estábamos locos”, continua Gladis. 

A fines de 2011 el colectivo logró que se promulgue la Ley Nacional Nº 26.725 la cual establece la restitución territorial del Lote 27 al Lof Curruhuinca y ratifica el acuerdo de cesión de uso a la organización Vecinos Sin Techo para el establecimiento del barrio intercultural. El proyecto de Ley se elaboró en el marco de la Mesa Política conformada por: la comunidad Mapuche Curruhuinca, los Vecinos Sin Techo, la Confederación Mapuche Neuquina, el Municipio de San Martín de los Andes y Parques Nacionales. 

A partir de este reconocimiento del derecho ancestral del Pueblo Mapuche al territorio, el Lote 27 se maneja de acuerdo a los criterios de la propiedad comunitaria de la tierra. Bajo esta concepción la tierra no es un bien especulativo sino un espacio/ territorio para el desarrollo de la vida. Por lo tanto, los integrantes del barrio no serán propietarios de la tierra, sí dueños de las casas. No hay lotes particulares sino parcelas de uso de las que cada familia dispondrá, respetando los acuerdos comunitarios. 

Adaptarse a la naturaleza, y no al revés 
“Lo que en general se ve en nuestro pueblo es que se compra una tierra, viene con una máquina, arraza con todo y hace una casa. El pueblo mapuche no hace eso, sino que construye de la forma más armónica posible con la naturaleza, trata de intervenir lo menos posible para no modificar el ambiente”, explican los vecinos/as. Desde esta lógica, cercana a la cosmovisión de las comunidades originarias, el grupo definió los criterios de construcción del barrio. 

Entre otros principios acordaron que la naturaleza no se adaptará al proyecto sino al revés, asimismo, en función de analizar las características del terreno, urbanizarán sólo en las áreas donde no se comprometa la calidad ambiental paisajística. Para el grupo de vecinos/as el barrio es mucho más que un conjunto de casas, lo piensan “como una comunidad que convive, que se proyecta en su educación y en el cuidado de la salud. Desde lo social, las casas son parte de un agrupamiento y miran hacia un espacio central que propone el encuentro y la comunión”, explican, mostrando los planos. 

El respeto a la naturaleza y cuidado ambiental a su vez se traslada al funcionamiento del barrio, implementarán sistemas de energía solar y de tratamiento orgánico de los líquidos cloacales. 

“Tenemos proyectado el tratamiento de los líquidos cloacales con sistemas sustentables, con biodigestores y pantanos secos. Además las casas están diseñadas con algo de energía solar, para los sistemas de calefacción. La prefactibilidad del proyecto ya está aprobada, ahora hay que hacer los proyectos ejecutivos de cada una de las cosas, de los servicios, de las viviendas en sí. Mientras tanto estamos armando un obrador/ taller, nos presentamos a un proyecto del Ministerio de Trabajo de la Nación para que nos financie una carpintería metálica y de madera, para producir las aberturas y todo lo que haga falta”, describe Virginia Moronell, quien estuvo coordinando el estudio de prefactibilidad financiado por la Dirección Nacional de Preinversión, del Ministerio de Economía de la Nación. 

Sustentabilidad económica
El barrio intercultural "Comunidad de cambio" incluye tres grandes emprendimientos productivos comunitarios. La cooperativa de trabajadores de la construcción, con carpinteros, herreros, pensada para la construcción del propio barrio y la prestación de servicios. Un proyecto de producción agrícola, promoviendo la soberanía alimentaria, en este sentido ya está en funcionamiento el vivero Katari. Y el tercero está vinculado con el Turismo Sustentable, una vez terminado el barrio la propuesta es ofrecer un recorrido diferente y saludable a los miles de turistas que visitan San Martín de los Andes. Una hermosa ciudad, donde sopla el viento sur y los aires de cambio.

Contactos: 
email: vesintecho@hotmail.com 
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El Barrio Intercultural mostrándose en la plaza de la ciudad.
 

Publicado el: 12/03/2013

Por Vivi Benito.
Categorías:
Buenas Prácticas / Reportaje

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