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Nuevo libro de Carlos Del Frade
El fútbol, entre la corrupción, poder y narcotráfico

El 20 de diciembre se presentó en el salón "Héctor Quagliaro", de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de Rosario el último libro del periodista y escritor Carlos del Frade, “Central querido: manifiesto, denuncias y esperanzas”. Un trabajo de investigación periodística, donde se deja al descubierto las distintas connivencias judiciales, políticas, económicas y de otros factores de poder responsables del saqueo del Club Atlético Rosario Central durante los últimos años. Asimismo se describen las relaciones entre el fútbol y narcotráfico, y declaraciones inéditas de Víctor Vesco sobre los últimos tiempos de su presidencia y la consolidación de los barrabravas.

“La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí. (…)El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue. La tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía. Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado cara sucia que sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad”. 

“El fútbol a sol y sombras” de Eduardo Galeano 

Según el periodista Carlos Del Frade, el trabajo nace de unas de “las herencias culturales de nuestros viejos” y la gran relación que tenía con su padre dentro de la cancha de fútbol, algo que sucedió durante toda su vida. 

Cuando el 23 de mayo de 2010 el equipo de Arroyito se va al descenso, “fue el epílogo de una serie de hechos y sentíamos que dejábamos de tener aquello que nos daba felicidad, porque para mucha personas Central le daba parte de la emoción de vida colectiva dentro de la sociedad”, dijo Del Frade y agregó “por eso no me llamó la atención que un chico de 24 años, hijo de un ex empleado bancario se haya suicidado. Algo que en los medios se dijo la información casi de forma silenciosa, pero con aire de locura. Eso no es entender, que el fútbol te da identidad, como muy pocas cosas en la sociedad”. 

Central es un patrimonio colectivo de 123 años esa historia colectiva que “nos llega por lo que vivíamos con nuestros viejos”, dijo el periodista. 

“Nadie nos quiere, todos nos festejan”
 

Paralelamente y en sintonía con unos de los procesos más oscuros de la vida institucional del club afirmó que “generalmente se subordina lo que se siente con lo que se piensa, eso lo saben muy bien los que en de la década de los noventa se metieron en Central, para hacer negocios con el club”. 

Este libro tiene una historia sentimental afectiva de lo que Central es y por otra parte tiene tres postales muy fuertes de los últimos años: “la primera y la más obscena” es la frase que escribieron en una bandera los barras en uno de los partidos y que dice “nadie nos quieren, todos nos festejan”. Es la celebración de la contradicción de lo que significa el futbol, como un espectáculo deportivo para pasar a ser un negocio de pocos “Cuando la ciudad que ya no es industrial, obrera y ferroviaria como lo fue en los setenta y con Central en la segunda división, el jefe de la barrabrava Andrés Bracamonte es dueño de una flota de taxis, que en el partido con Aldosivi de Mar del Plata, se llevó 126.000 pesos, en solamente un partido en el mes.”, afirmó el escritor dando cuenta que es una absoluta celebración absoluta de la impunidad. 

Posteriormente dio a conocer una serie de declaraciones de Víctor Vesco quien antes de morir, estaba grabando una serie de entrevistas para un libro autobiográfico donde sostiene que “en la última etapa de su mandato ya no gobernaba el club”. A partir de la mitad de la década del noventa Central empieza a ser un negocio que se maneja no solamente desde las comisiones directivas, sino que “empiezan a manejarse por afuera del club. Y de ahí aparecen los famosos “inversores privados”. 

Es a partir de los años noventa que de los patrimonios populares se apropian un sector minoritario para hacer negocios. Según Del Frade “ aparece lo que no paso nunca, que era las barrabravas venían a apretar y amenazar. La barra se convierte en un grupo de tareas a favor de una comisión directiva, que es la cara visible de empresarios muy poderosos que hacen grandes negocios con Central”. “En esta época Central comienza a sufrir progresivamente deudas cada vez más grandes, llegó a deber por arriba de los 100 millones de dólares en los fines de los años noventa. El club y la institución comenzaba a ser un lugar donde se lavaba dinero, pero eso no se pudo hacer si no fue con la complicidad de los sectores de poder externos al club” afirmó el periodista de investigación con más de medio centenar de trabajos publicados. 

Un caso significativo fue la causa por corrupción por “la venta de Ángel Di María que tenía el juez Juan José Paso que en su momento ordenó cerrar y en septiembre de este año la Cámara Civil y Comercial define que se tiene que abrir la causa e investigar con la posibilidad de recuperar seis millones de euros” de esa transacción futbolística.

Luego del mandato de Scarabino y el conflicto institucional del club, Liliana Giorgeti, toma el concurso de Central y pone al frente del club por dos meses, “como representante de la ética de la ciudad al presidente del Colegio de Abogados de Rosario, Arturo Araujo y al Presidente del Colegio de Profesionales de Ciencias Económicas. En ese tiempo se gastan tres millones y medio de pesos, sin que jamás se dieran explicaciones en que se gastaron ese dinero”, según constan en los expedientes judiciales citados por el escritor. 

La administración de Horacio Usandizaga se caracterizó por un pensamiento machista, autoritario y con la idea de que individualmente el club se iba a salvar, “el pensamiento mágico estuvo por arriba del racional”. 

Fue en esa etapa donde Patricio Gorosito un narcotraficante conocido en Uruguay “formó vínculos y negocios con dirigencia de Rosario Central esa administración que silenció todas esas maniobras”, dijo Carlos del Frade. 

En la presidencia de Scarabino y según demostrado judicialmente “en menos de un mes se fueron 8 millones de pesos” más de lo que puede llegar a gastar un municipio en ese tiempo. 

Durante el neoliberalismo que se profundizó durante los años noventa se generó una empresa, privilegiando a un sector pequeño a costa de las mayorías, un fenómeno que se desarrolló y profundizó en el fútbol pero en distintas esferas de la sociedad. La clave para reconstruir al histórico Rosario Central se tendrá que basar en un modelo de trabajo pensado y desarrollado colectivamente con paciencia y esperanza para recuperar lo que alguna vez fue “privilegiado a los chicos” como lo dice el estatuto escrito en 1942.

El futuro está abierto en tanto y en cuento sus hinchas se jueguen por los sueños colectivos y no por las mezquindades individuales.




 

Publicado el: 24/12/2012

Por Juan Pablo Robledo.
Categorías:
Ciudadanía / Documento

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