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Desarrollismo y democracia
El Tipnis, una lección para todos

Hace mucho que Sudamérica es un fascinante laboratorio político. Lo es por bancarse cada vez menos que la gobernabilidad se base en la sumisión y por estar revolucionando el concepto mismo de gobernabilidad. Y esto vale tanto para los gobiernos atrasados como para los de transición (por estaciones terminales que se crean y no bypasses necesarios). Pero, sobre todo, vale en el “área más restringida del laboratorio”: Bolivia es el lugar no ya del subcontinente sino del mundo más cerca de la revolución ciudadana, lo que no implica que ni siquiera Bolivia pueda darse el lujo de pensar solo en desarrollarse y en frenar a la reacción sin seguir fortaleciendo al mismo tiempo sus reglas de juego y su inventiva.


1.


Se va el 2012 y Evo, el dirigente imbatible en las urnas, lo cierra con otra derrota autoinfligida. Ya había despedido el 2011 lo con un inaudito gasolinazo de escala neoliberal; ahora lo hace con el inocultable costo político de desconocer derechos indígenas que él mismo había impulsado. ¿Qué está ocurriendo?

Hoy día uno escucha hablar de “la octava y la novena marcha” y, francamente sabe poco y nada de las otras. Pero hace 22 años que los indígenas marchan. Lo hacen desde que en 1990, durante la presidencia del izquierdista devenido neoliberal Jaime Paz Zamora, forzaron con la primera de ellas la declaración de Territorio Indígena para el Parque Nacional Isiboro-Sécure. O el Tipnis, o el país del delfín rosado (además del ciervo, el jaguar y otras setecientas especies incluida la de los humanos).

O el “refugio del pleistoceno”, que parece un título de Spielberg pero que, en realidad, lo aplican los naturalistas a algunos pocos lugares del mundo. “Los refugios del Pleistoceno (referidos a los últimos 2,5 millones de años) se formaron durante los cambios bruscos de clima del cuaternario. En ese periodo hubo alternancia de climas secos y húmedos. Las selvas amazónicas se reducían en los tiempos secos formando islas de vegetación que sirvieron de refugio a flora y fauna migrantes en busca de condiciones óptimas, y que se constituyeron en centros de formación de nuevas especies. Una de esas islas es el Tipnis (...) uno de esos ecosistemas de importancia continental y mundial por su gran diversidad biológica.” (Percy Baptista Lazarte, www.bolpress.com/art.php?Cod=2011072901).



                                                           Arbol Mapajo 
Foto: Alan Lisperguer


2.

La segunda marcha, en 1996, logró el reconocimiento de 33 territorios comunitarios y la Ley INRA (que frenó la concentración de la tierra en pocas manos). La tercera, en el 2000, mejoró esa ley y fueron reconocidas las lenguas de las tierras bajas. La cuarta hizo foco en pedir la Constituyente. Con la quinta (en rigor dos marchas en ese 2006, y con Evo desde enero ya presidente) se obligó al Parlamento a dictar la Ley de Reconversión Comunitaria de la Reforma Agraria. La sexta, al año, reclamó mayor voluntad política en la Constituyente hacia las comunidades. Pero todas las marchas –alguna con el mismo Evo a la cabeza– reivindicaron en menor o mayor grado a la Asamblea Constituyente como vía para escriturar la “Casa grande” y lograr la autonomía indígena.

...La indígena. Porque en el 2008 llegó el “referéndum autonómico” –separatista– de los departamentos más ricos conocidos como de la Media Luna. La acertada respuesta del gobierno fue subir entonces la apuesta con otro referéndum revocatorio de mandato para el presidente, el Vice y los prefectos rebeldes, en el que Evo se llevó el 67 % de los votos. Un mes después sobrevino el intento de golpe del sector derrotado y la masacre de Pando. Demás está decir que la gente del Tipnis estuvo del lado correcto, y solo después de la emergencia volvió al reclamo.

A fines de 2009 Evo es reelecto con el 64 % de los votos.

La marcha séptima, junio de 2010, sería la primera bajo la flamante Constitución, que por su parte acabó por ser un estupendo programa de revolución ciudadana (autonomía, democracia directa, pluralismo económico...). Pero, claro, había pasado también año y medio de su promulgación por mano de aquel antiguo marchante ahora presidente, los pueblos indígenas y su autonomía parecían olvidados, y nadie los había consultado, como establecía la Constitución, sobre el corredor bioceánico anunciado oficialmente que partiría en dos su territorio.

Recordemos: la nueva Constitución del Estado Plurinacional, vigente desde febrero de 2009, introdujo el derecho a la autonomía y el autogobierno indígena, la esencia territorial de las comunidades, la propiedad exclusiva de sus recursos forestales y el derecho a administrar sus recursos naturales. Por supuesto, decantaron en todo eso 19 años de marchas.

Y ahora, ante la reedición de la histórica marcha en 2010 y el apoyo de la mayoría de la población, Evo “...anuló la construcción de la carretera y mandó a hacer una ley (la 180 o Ley de intangibilidad) para proteger al Tipnis. ‘Esto es gobernar obedeciendo al pueblo’, dijo entonces. Días después, cuando los marchistas regresaron satisfechos a sus comunidades, Morales aseguró que había promulgado la ley 180 ‘obligado’ por quienes vinieron caminando desde la Amazonia.” (Sebastián Ochoa, www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-186029-2012-01-23.html).

Aunque la respuesta definitiva recién llegó en junio del año siguiente con el inicio de los trabajos y la flamígera declaración de que la carretera se haría “sí o sí”. A lo sumo, dijo Evo, podría haber un diálogo “no vinculante”. Y ahí todo se precipita. Meses antes el gobierno había comenzado a visitar las comunidades juntando firmas para el proyecto aunque permutándolas por dádivas a los corregidores y a los comunarios influyentes –motores fuera de borda, netbooks, lámparas con celdas solares, radios, antenas parabólicas, generadores–. Sin embargo, no resultó, y sin un censo previo de a quienes y a cuántos consultar ni el acuerdo exigido por la Constitución sobre qué y cómo hacerlo, el gobierno inicia a fines de julio una post consulta, tal como prefirieron catalogarla los indígenas y el periodismo.

Es que aquí no había dos bibliotecas:

Las autonomías indígena originario campesinas podrán ejercer las siguientes competencias exclusivas: (...) Participar, desarrollar y ejecutar los mecanismos de consulta previa, libre e informada relativos a la aplicación de medidas legislativas, ejecutivas y administrativas que los afecten.
(Art. 304:I-21 de la Constitución Plurinacional). Otra: Las naciones y pueblos indígena originario campesinos gozan de los siguientes derechos: (...) se respetará y garantizará el derecho a la consulta previa obligatoria, realizada por el Estado, de buena fe y concertada, respecto a la explotación de los recursos naturales no renovables en el territorio que habitan. (Art. 30:15). Acá se dirá que se habla de minería y petróleo, no de la selva. ¿Pero la desbordante biodiversidad no es otro recurso no renovable?.



                                                         www.tipnisesvida.com/tipnisconsulta.htm


La foto es de marzo y registra una ceremonia oficial en los territorios encabezada por el mismo Evo. En los meses siguientes, sin embargo, no todas las comunidades franquearían el paso a las comisiones y en algunos casos hasta las echarían y distribuirían los regalos entre la gente. Por desgracia, tampoco puede hablarse del fracaso de las prebendas, que lograron clavar una cuña, dividir a algunas familias y dejar “hermanos separados de hermano, padres de hijos, agresiones entre comunidades, y es grave porque ellos dependen de la unidad” (Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia -APDHB-,  en: www.erbol.com.bo/noticia.php?identificador=2147483967662).

 

3.

En agosto llega la octava marcha, ya como resistencia franca, y también una represión policial sangrienta mientras los indígenas cenaban en un alto del camino, lo que levanta la solidaridad de otras comunidades y sectores. La popularidad de Evo cae a la mitad, el propio gobierno se sacude internamente con críticas y renuncias. Evo sale a disculparse, promete investigaciones que nunca llegarán y suspende la carretera. Y ahora sí, asegura, “hasta que la gente decida”.

Solo que reafirmando la consulta, y sin dialogar con los marchistas ni pedir una asamblea indígena para escuchar y ser escuchado. En su lugar, mantiene las “brigadas” y el intento de negociar por separado con las comunidades.    

Y es volver los evangelizadores y redoblarse el rechazo. “¿Por qué vienen cuando ya están construyendo?” (el corregidor de San Antonio). Con la carretera “van a entrar los colonizadores, los cocaleros y con el tiempo van a lotear, nos van a cobrar para ingresar a nuestras tierras” (Pabla Mamuri). “Nos van a saquear la madera, los peces, las aves y nosotros eso lo cuidamos” (Simona Cueva). “Una vez al mes entramos en los bosques para cazar, ya sea con flechas o escopeta y a pescar salimos todos los días. Es para nuestro alimento, no los vendemos. No comprenden que todo puede cambiar y entonces qué va ser de nuestros hijos” (el corregidor de Yurakaré). (22.6.2011, www.tipnisesvida.com/tipnismarchas.htm).  
 
Por cierto, madereros y cocaleros que entran al Tipnis no son los sojeros argentinos. Pero para los habitantes sí lo son. Hablan de su territorio, o de la parte aun intacta donde viven 64 comunidades, aunque la llegada de los colonizadores ilegales ya produjo hasta el 2010 una ancha cuña deforestada y la pérdida en 8 años de ocho comunidades (alguna desaparecida literalmente y otras cooptadas, es decir, seducidas por los sindicatos cocaleros a renunciar a la Tierra Comunitaria de Origen –TCO– y a acceder a escrituras individuales). ¿Qué esperar entonces de una gran ruta que corte en dos la selva virgen para un trayecto bioceánico de formidable importancia económica, y a cuya vera sería tan rentable abrir estaciones de servicio y hoteles y seguir talando y sembrando coca?




                                                                                                      www.tipnisesvida.com/datos.htm


4.

El 2011 se despide con el famoso gasolinazo, el brutal ajuste de los combustibles en alrededor de un 80 % (para ahorrar subsidios y evitar el contrabando), que acabó en pueblada y en el retroceso del gobierno. De El Alto bajaron sus propios votantes con cartuchos de dinamita que además utilizaron –un policía muerto–, y que encendió en toda la nueva América Latina una luz roja sobre lo que no puede ni debe ocurrir bajo un gobierno progresista.

Por si faltaba algo, en abril de 2012 gente del ambientalismo y periodistas descubren y denuncian con pelos y señales que desde el 2007 el gobierno ha declarado zona petrolera a casi un tercio del Tipnis, asignando la exploración y explotación a la brasileña Petrobrás y a la francesa Total junto a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos y a PDVSA de Venezuela (www.plataformaenergetica.org/content/3295).

¡Por ahí venía...! El mapa hidrocarburífero deja en claro que crear infraestructura con un corredor bioceánico es matar dos pájaros de un tiro. Lo inexpugnable es el Tipnis, y el corredor por un costado será bueno para el área protegida y los indígenas pero no para el extractivismo que necesita llegar con sus máquinas ni para un modelo primario exportador que es política de Estado, justamente hasta el extremo de mantener legislación semiescondida y violatoria de otras normativas.

Por razones de gobernabilidad, se sabe... 

Pero lo que terminó de armar un extraño cuadro es que en junio –promediaba la IX marcha–, el Tribunal Constitucional Plurinacional en un dictamen que también llegó rodeado de escándalo y rupturas puertas adentro del tribunal (al no objetarse el accionar del gobierno), decidió que la consulta era “constitucional pero condicionada”. ¿A que? A un acuerdo entre el gobierno y los indígenas sobre su contenido y procedimientos. En los hechos, el inicio previsto para julio de la consulta debió haberse suspendido y buscado esa concertación, pero el gobierno ignoró la sentencia y largó la consulta. Lejos, sin embargo, de cualquier crisis de poderes, no hubo más consecuencias que la herida institucional y el perjuicio para los indígenas.

Entre abril y junio, ya en parte bajo estos acontecimientos, transcurre  la novena marcha. Son 62 días, 600 kilómetros en la mayoría de los casos en chancletas, los tobillos perforados por los zancudos (dice una agencia sin explicar qué son los zancudos aunque tampoco hace falta), subiendo desde la tropical Amazonia al frío y la lluvia de alta montaña, durmiendo con escarcha sobre las mantas y bajo el impacto de caminar a más de 4500 mts. de altura. “Están pagados”, acusó Evo, olvidando a los ocho fallecidos entre esta y la marcha anterior –y algunos producto de la represión–, y olvidando los motores fuera de borda y los sobornos que alentaban enfrentamientos y deserciones, que fueron increíblemente minoritarias entre gente tan necesitada.

Por supuesto, el presidente no los recibe y son maltratados: insultos, guerra psicológica, represión de una policía unos días antes amotinada con claras señales golpistas y a la que la marcha declinó apoyar: “Nuestras movilizaciones no son para tumbar gobiernos.”, dijeron. Una contramarcha de sectores oficialistas lleva a los universitarios a decidir custodiarlos. Se levantan en su apoyo también los maestros de la Paz, la propia Central Obrera Boliviana y otros sectores sociales. La Defensoría del Pueblo sale a respaldarlos. Pero después de 12 días de esperar inútilmente, emprenden la vuelta.;

A partir de entonces y hasta hoy se acentuó la guerra de posiciones. Avanzó y se cerró la cuestionada consulta, y los consultados mantuvieron la defensa de su “Casa grande”. En agosto el gobierno se curó en salud: advirtió que la consulta no era vinculante. La Asamblea Permanente de DD.HH. de Sucre propuso a los indígenas de la VIII y IX marcha para el Premio Nobel de la Paz. El gobierno dice haber visitado 20 comunidades y que la mayoría lo respalda. Falso, contestan los indígenas, y los pocos que consienten quieren la carretera por un flanco de la reserva. Hierven las redes sociales. En septiembre más de cien familias cocaleras –que como sector son ultrapartidarias de la carretera– avanzan sobre territorio indígena mediante chaqueos (incendios para deforestar).

En octubre el gobierno dice estar cerca de los dos tercios de comunidades consultadas, y que el 64 % rechaza la intangibilidad. Lo desafían a que lo documente mientras llueven denuncias: falsos apoyos, decirle a la gente que si se reafirma la intangibilidad no podrá cazar ni cortar leña, comunidades consultadas a través de una única familia, una comunidad inexistente según supuesta prueba aerofotográfica, o inclusión fraudulenta de los colonos. A los días Evo anuncia que ya dieron su consentimiento más de dos tercios de las comunidades y que “no es importante la opinión de las que faltan”. (El Vice, para muchos el verdadero diseñador de todo esto, pone paños fríos: “todos son importantes”).

En noviembre una intersectorial acompañada por la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) entra al parque a verificar la calidad de la consulta e indirectamente los resultados (58 comunidades consultadas sobre 69 y 53 a su favor, según el gobierno; 40 sin consultar sobre 64 reales, según los indígenas, además de la chorrera de irregularidades]. Prevén el informe para mediados de diciembre. En Cochabamba la Asociación de Ingenieros no tiene dudas: no es posible trazar ninguna “carretera ecológica” por el Tipnis sin dañarlo. Es que el gobierno propuso ahora un viaducto y un túnel subterráneo que, además de dañinos, duplicarían los costos (www.eldeber.com.bo/megatunel-o-viaducto-dispara-costo-de-la-via/121215213103). Y sorprende porque rodear el parque ya le fue rechazado a los indígenas supuestamente por oneroso.    

Pero ya se nos pasó medio diciembre y conocimos hace unas horas el informe intersectorial. Es lapidario (www.eldeber.com.bo/2012/2012-12-17/tipnis.pdf).

Con todo, se limita sensatamente a la consulta, y aquí exploramos la integralidad del hecho como para arriesgar también nuestra propia síntesis.

¿Es comprensible que una democracia plurinacional, indigenista y participativa, no intervenga cuando la propiedad privada socava la propiedad comunal (a través de los sindicatos cocaleros), o cuando el propio gobierno soborna o extorsiona a los indígenas y los divide entre sí? ¿Volvemos al cuento del avance de la civilización?

El gobierno carga, cuanto menos, con violar la normativa ambiental y la voluntad de los indígenas al destinar ya desde 2007 y reservadamente buena parte de sus territorios a la explotación hidrocarburífera y minera; carga con querer atravesar el corazón de la reserva con una carretera, con la represión sangrienta de la VIII Marcha, con maltratar a quienes protestan en uso de sus derechos, carga con una post consulta para peor inconcertada cuando la Constitución la exige “previa, libre e informada”, con los sobornos que la acompañaron, con desoír la sentencia del Tribunal Constitucional Plurinacional y con desconocer la autonomía indígena garantizada en la Constitución tanto como la propia ley de intangibilidad dictada por el propio Evo. No es poco.

Algunos piensan que ahora empieza la verdadera resistencia.

 

5.

El año pasado, en una nota recogida en enREDando, Raúl Zibechi decía que, en definitiva, en Bolivia no se trabajó en lo de fondo, es decir, en que los sectores que más tienen para perder, debatan en profundidad y decidan sin referendos ni acosos “ni dar por sentado, que los tecnócratas de arriba ya saben lo que se necesita.” (www.enredando.org.ar/noticias_desarrollo.shtml?x=67644). 

Y... sí, no hay duda. Qué capital social no se hace con experiencia. No es lo mismo equivocarse uno a que se equivoquen por uno, o ganar saber colectivo que cargar con fracasos ajenos y no foguearse. Si hasta los infrecuentes éxitos de los dirigentes a veces nos adormecen más.

¿Pero quién debió arbitrar ese debate? (al interior de la comunidades, tanto como con el resto de la sociedad y con el gobierno). Obviamente, ninguna de las partes (menos en un sistema presidencialista), ni tampoco una autorregulación imprescindible pero insuficiente. ¿La Corte Suprema entonces...? Sí, o mejor dicho su equivalente para el caso que aquí es un Tribunal Constitucional Plurinacional (diferente y autónomo del Tribunal Supremo según la nueva Constitución). El pequeño problema es que este actuó tardíamente (no habló dos años antes al anunciarse el plan o al año al iniciarse los trabajos) y luego se dejó desobedecer mansamente. Incluso, otro desprendimiento constitucional del Supremo, el Tribunal Electoral quedó en manos del oficialismo y ni siquiera condicionó la consulta como el Tribunal Constitucional sino que la convalidó y la acompañó en los propios territorios.     

Pero sería erróneo agarrarse la cabeza y quedarse en eso. Aun con Supremos independientes y eficaces (que los hay, Argentina es un buen ejemplo), caramba ¿no es hora de alternativas menos vulnerables a las injerencias o a la falta de jerarquía o de temple? (Y olvidemos a Argentina, todavía una vetusta democracia representativa, hablemos de Bolivia y su democracia participativa).  

Momentito, nos dirán, Zibechi habló de los que más tienen para perder, y acá, no solo algunos, todos tienen para perder. Además ¿cómo reemplazar a la Corte Suprema sin salirse del derecho “plurinacional comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías”?

Ajá, pero... ¿todos tienen para perder en igual proporción? ¿El gobierno por su suerte política? ¿El país si la carretera no parte en dos la reserva y la bordea? ¿Los indígenas si una calle le atraviesa la casa? ¿El santuario de biodiversidad si es deshecho? No jodamos...

Pero en cuanto a lo otro, a la Constitución boliviana que con sus limitaciones es de las más avanzadas de la región y el mundo (junto a la de Ecuador y menos la de Venezuela que no es laica ni incluye el pluralismo económico ni habla de asambleas realmente autónomas y sí, lamentablemente de reelección indefinida), esta constitución, decimos, supera la falacia de la democracia indirecta –o representativa– y de que “el pueblo no delibera ni gobierna”. ¿Cómo? Combinando representación con mecanismos de democracia directa en un esquema semidirecto que también rechaza lo directo o plebiscitario, lo inviable de la plaza y la mano levantada para gobernar un país, o peor (porque no es quimérico sino desdichado), como las asambleas de base organizadas piramidalmente hasta rematar en un Comité Central (verdaderas pirámides de Keops, tan altas como sus sociedades complejas y no las pequeñas y eficaces pirámides de Chiapas).  

En suma, Bolivia tiene una Constitución que le permite o debería permitirle respirar en la nuca a sus representantes. Si no lo hace, o no alcanza con lo que hace, obliga a preguntarse por qué. 
 
Y aquí es donde el Tipnis nos dice a todos que la democracia participativa pide que el Estado gobierne CON y no PARA. No basta con normativas que empujen a los gobiernos a recoger reclamos populares que ejecuten a su manera; hay que afinar las reglas para que el aliento se conecte, efectivamente con la nuca del gobernante. Es cierto, gobernar para el pueblo ya lo exige, pero gobernar con exige además un Estado radicalmente distinto. Uno que en parte ya tiene Bolivia pero solo en parte y en los papeles. Uno que achique el margen de los incumplimientos; que logre una división de poderes más profunda que la liberal o la populista; que si somos ciudadanos acabe con la monarquía encubierta del presidencialismo, con las reelecciones exageradas (y hasta las reelecciones a secas si es posible), que termine con el monopolio de las candidaturas de los partidos (que los echó a perder como todo monopolio), que airee la estructura cuasi clerical de la justicia, que mejore no solo los dispositivos directos tradicionales (referéndum, iniciativa popular, plebiscito, revocatoria) sino que agregue y profundice los nuevos (presupuesto participativo, comunas barriales, consejos de salud...).     

Y, por cierto, que corte con la manipulación electoral y adopte el voto preferencial y la proporcionalidad directa (sin perjuicio de cupos para minorías y toda la ingeniería que necesiten). Claro, esto lo resisten hasta los propios gobiernos progresistas porque es revolucionario: obligaría automáticamente a buscar otra gobernabilidad. No la actual de representaciones hipertrofiadas y por ende autoritarias, sino la de cumplir con lo que el colectivo establece y vigila. Exactamente, el mandar obedeciendo propuesto y llevado a la práctica en el sur de México, y que en el Altiplano quedó en propuesta.

¿Es poco practicable? ¿Sin las manos libres el gobierno no puede gobernar?

El gasolinazo fue diseñado para evitar el abismo. La pueblada lo deshizo... ¿Cuál fue el abismo?

¿Que mandar obedeciendo nos pone a punto caramelo de los grupos dominantes? ¿Cuándo fue más débil Evo? ¿En su primer mandato ante la Media Luna queriendo partir el país, y él derrotándola con la movilización popular y el 62 % de los votos del referéndum, o ahora que tras maltratar a los indígenas cayó a la mitad según los sondeos?

¿O que el colectivo a menudo es inconciliable y lo armoniza Magoya? Bien, justamente. Por eso mismo, porque somos tan puercoespinescos y no solo por el acoso burgués, es que hay que debatir y exprimir al máximo nuestras experiencias.

El Tipnis habla de eso: de lo crucial que resulta aprender a procesar nuestros conflictos, y de que el Estado no solo aplique lo no aplicado sino que mejore su caja de herramientas.






6.


¿Cuáles...? Pues, como decimos, a debatir o estamos fritos.  

Y a debatir porque no es ingenuo ser optimista por lo menos para debatir. La historia, ya sabemos, es un proceso abierto, pero en el siglo XX, y en los últimos treinta años sobre todo, no hemos aflojado, se ha seguido inventando aquí y allá, salpicadamente, dispositivos de democracia profunda como los señalados, que además parecen llevar un maravilloso rumbo de ensamble.

Aunque para muchos sea una entelequia. Que lo es, o lo es a medias porque también es un parto en pleno desarrollo. Uno se acuerda, por ejemplo, de cierto politólogo chileno muy prestigioso que perdió los estribos durante una conferencia en Rosario, años 2003, 2004, y que cerró el cruce con un asistente gritando “¡Lo que usted dice no existe en ningún lado! ¡Y si quiere me bajo y venga usted a seguir hablando!”. El hombre, además de tener su cuota de razón ante el inoportuno, era consecuente y un fiel cruzado de la democracia representativa (o la democracia), y parecía sufrir en carne propia el 19 y 20 argentino y la oleada de puebladas sudamericanas.

Bien, el Tipnis, el mismo Tipnis que alecciona sobre la Madre Tierra y la propiedad comunal y evoca el mandar obedeciendo, se diría que también lo hace con una herramienta para los conflictos extremos; que desliza, por una vía asociativa, un par de arquetipos. El primero sería lo que subyace en los consejos de ancianos, esa instancia superior de las culturas ancestrales tan inapelable como respetada. O inapelable por respetada

Claro, hoy en una república un consejo semejante no sería muy distinto a otro Senado. Y los senados, se sabe, son cuevas conservadoras que, so pretexto de la representación regional –perfectamente implementable por otros medios–, defienden los intereses dominantes. (Bolivia, por desgracia, mantuvo su Senado tras la reforma, si bien Venezuela lo quitó y Ecuador ratificó su unicameralidad). Pero por eso hablamos de arquetipos, nada más...  

 El otro serían las actuales Cortes Supremas, aunque solo tomadas como matriz para imaginar una Corte con potestades ampliadas que entienda no solo jurídica sino políticamente en los litigios extremos. Es verdad que una competencia tan espinosa rebasaría la mejor idoneidad jurídica. Pero, ¡ahí está!, eso y lo inconveniente de convocar solo a los ancianos de la tribu, marca mejor lo que haría falta.

¿Qué tal una nueva Corte que integren autoridades morales indiscutidas, algunas de una sólida formación jurídica, y que excluya a las personalidades partidarias así estén retiradas? (salvo los casos de total consenso). Gente intachable, comprometida socialmente tipo Conadep (donde las objeciones no impidieron lo trascendente), pero, atención, elegida o plebiscitada por el voto popular. No se, en Argentina uno pensaría en un cuerpo que integraran un Pérez Esquivel, un Bernardo Kliksberg, un Rodolfo Livingston, una Estela de Carlotto, un Aldo Ferrer, junto a un Raúl Zaffaroni, una Carmen Argibay. Incluso y si están retirados –y logran consenso–, líderes paradigmáticos de la talla de los Juan B. Justo, las Alicia Moreau, los de la Torre, los Illia, los Alfonsín... (que nos van a seguir surgiendo, por fortuna, y que en una democracia semidirecta con sus liderazgos asordinados, también habrá que refuncionalizar y aprovechar).

Es más, para que nadie sienta que al revés de los senadores, este consejo se va muy a la izquierda –al fin sin consenso no sirve–, también debería incluir a liberales lúcidos... (tipo Pellegrini respecto a un Roca, por caso). La autoridad de los consejos ancestrales provenía de articular la veteranía con una homogeneidad social hoy inexistente. Pero, por lo mismo, la diversidad ideológica del moderno consejo lo haría concordar con el nuevo y complejo punto de apoyo.  Pero, bueno, el tema es ese: si aspiramos a retirarle a los partidos el monopolio de las candidaturas y al Ejecutivo el de la gobernabilidad –sin mencionar a los factores de poder que son el objetivo final–, quizás es hora de que la corporación judicial pierda el monopolio de la última palabra, deje de ser La Justicia y pase a ser un auxiliar de la Justicia (el más técnico desde luego).
 
Es sencillo (y discúlpese si insistimos, no somos juristas). Si esta incipiente división de poderes de la actualidad exige una corte suprema para zanjar los nudos gordianos del derecho, una democracia participativa quizás necesite de un órgano acorde para entender metajurídicamente, para meterse de un modo apartidario en lo político. Y, por lo tanto, debería abrir el juego, ampliar necesariamente su autoridad a través de juntar jueces del derecho y jueces de la vida.  

Epa, ¿el juez del derecho es entonces un sabio incompleto? No, ni el de la vida. Pero en la práctica, el resecamiento técnico y la inexperiencia institucional que suelen afectarlos respectivamente, es justo la especialidad del otro. De lo que se trata es de superar este derecho de hoy –empezando por la cabeza–, este derecho, decimos, auxiliado por técnicos y expertos que, por valiosos que sean, no deberían suplir a los sabios ajenos al saber jurídico sino asesorarlos a todos.

Y, desde luego, no son los sabios los encargados de salvarnos de nosotros mismos y de nuestras peores intransigencias sino este despertar que estamos teniendo, y otra división y equilibrio de poder que sepamos armar y que los sabios perfeccionan.

 

7.

Los Tipnis sudamericanos, que lamentablemente van en aumento, indican que tan importante como el desarrollo material es construirnos a través de él (incluso hasta en las emergencias en que la construcción no puede ser totalmente previa). O que mal se podría prescindir de la nueva dinámica de autoconvocatoria, ni de que el Estado y el gobernante “apoyen lo más que puedan el despliegue de las capacidades organizativas autónomas de la sociedad” (García Linera).

Sin eso, el desarrollo siempre será manipulador. La Unión Europea, recordemos, no está en crisis por el impulso integrador sino por su integración neoliberal, por el Alien que dejaron entrar. No aceptemos que el neodesarrollismo –esa alianza entre el pensamiento económico ingenuo y el neoliberalismo– invada esta integración latinoamericana, impongamos, forcemos el filtro de lo participativo porque es el mismo Alien de allá, y el que acá fue echado con puebladas, lo que nos entra ahora por la ventana.    

El Tipnis lo ilustra. Y como un triple paradigma: el del extractivismo que nos está asolando, el del atropello a los pueblos originarios que siguen siendo despojados. Y el de este camino de cornisa de buscar otra democracia con lo que tenemos a mano, con herramientas que gradualmente se transforman pero guardan mucho de la vieja política representativa. Con dirigentes más creativos que, aun siendo ellos también vieja política, son los que mejor la entrevieron desfondada. Y cuando decimos creativos, decimos creativos en serio. Con logros históricos como una integración regional que por fin barrió con el patio trasero del imperio; que dieron rango constitucional a la plurietnia  y al pluralismo económico, que empezaron a liquidar la impunidad de los delitos de lesa humanidad o a dar pasos fuertemente inclusivos o a vapulear a nuestras derechas. Aunque, bueno, todo esto lo niegue y lo siga negando nuestra izquierda a la violeta.

Pero gobiernos que son tanto la posibilidad de transición hacia una democracia profunda, o a avanzar hacia ella, como de frustración si se equivocan feo y se agotan antes de tiempo.

Alguna vez el marxista Kostas Axelos, marcando la profundidad de la dialéctica, pidió que “nunca olvidemos que el marxismo es el producto más refinado del capitalismo”. Bien, no olvidemos que los dirigentes de Sudamérica son también el producto más refinado de la política desfondada.

 

Bibliografía


– Asamblea Barrial de Plaza Bélgica, “Anteproyecto de Reforma Municipal”, Rosario, agosto 2002 (v. tb. “Ilusiones”, J.M. Pasquini Durán, 25-1-03, en: www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-15862-2003-01-25.html).
– Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, 1999.
– Constitución del Ecuador, 2008.               
– Constitución Política de Bolivia, 2009.
– García Linera, Álvaro. “Construcción del Estado”. Facultad de Derecho UBA, 9-4-2010.
________ “El ‘oenegismo’, enfermedad infantil del derechismo”. Vicepresidencia del Estado Plurinacional . Presidencia de la Asamblea Legislativa Plurinacional, La Paz, 2011.
________ “Geopolítica amazónica”, Vicepresidencia del Estado Plurinacional. Presidencia de la Asamblea Legislativa Plurinacional, La Paz, septiembre 2012.
– Morales, Evo. Entrevista de Martín Sivak. Le Monde Diplomatique, marzo 2012 (www.eldiplo.org//archivo/153-hay-que-acabar-con-los-usureros-internacionales/los-servicios-basicos-deben-ser-del-estado).  
– Lazarte, Percy Baptista, “Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), refugio del pleistoceno”, 29-7-11. (Cit. en el texto).
– Plataforma de Política Energética, “Concesiones petroleras en el territorio del TIPNIS violan la normativa ambiental”,  2-4-12 (Cit. en el texto, aunque el mapa aparece en: www.erbol.com.bo/noticia.php?identificador=2147483957339).
– Prensa en general (la larga serie de hechos).
– S, Rafael Bautista. “¿Qué significa mandar obedeciendo?”, 29-11-11 (www.rebelion.org/noticia.php?id=121304).
– Sader, Emir. “El carácter de los conflictos en la Bolivia actual”, 6-10-12 (www.jornada.unam.mx/2012/10/06/index.php?section=mundo&article=022a1mun).
– Svampa Maristella y otros, “Crímenes de lesa naturaleza” (Modelo extractivista, ecocidio y genocidio), 6-12-12 (www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-209344-2012-12-06.html).
–“TIPNIS”, Subcentral Tipnis (www.tipnisesvida.com/).   
– Velasco Yánez, David. “¿Mandar obedeciendo? Pierre Bourdieu y el campo político”, Rev. Universidad de Guadalajara n° 24/Verano 2002 (www.cge.udg.mx/revistaudg/rug24/boudieu2.html).
– Zibechi, Raúl. “La obstinada potencia de la descolonización”, 29-9-11 (alainet.org/active/49763).


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Publicado el: 25/12/2012

Por Héctor Cepol.
Categorías:
Globalización / Documento

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