enREDando.org.ar
Comunidades en red
info@enredando.org.ar
  Buscador:  
  Noticias por tema
  Búsquedas
  Enredate!
  Sobre enREDando

Auspicios

enREDando es un programa de:


y contamos con el
soporte de:


Texto Completo imprimir | « volver
CLAI
LOS DESAFIOS DE LOS TEMAS TEOLÓGICOS ACTUALES.

Como la Iglesia Católica tiene que salir de su ombliguismo.

www.clai.org.ec Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas Los Desafíos de los Temas Teológicos Actuales Por Domingo Riorda. Ecupress El teólogo José Comblin, al tratar el tema de “¿Cuáles son los desafíos de los temas teológicos actuales”, utiliza la idea del historiador Eric Hobsbawn, en “El siglo XX fue breve”, que ubica el inicio del siglo pasado en 1914, (con el inicio de la guerra europea del 14-18), y termina en 1991 con el desaparecimiento de la Unión Soviética y el advenimiento de la única superpotencia mundial, Estados Unidos, que “abre una época nueva” por lo que “ya tenemos unos 15 años de experiencia del siglo XXI” condicionados por esa potencia imperial. En el mencionado articulo, Comblin comenta que “Antes los Estados Unidos procuraban mantener su dominio sobre la mitad del mundo, con el deber de defenderse contra un enemigo de potencia semejante que dominaba la otra mitad” mientras que ahora “los Estados Unidos se atribuyen a ellos mismos la misión de dirigir el mundo entero” que, al igual que todos los imperios afirman que “la finalidad es la paz mundial”. Con la impronta de ese imperio, que “es militar y político en primer lugar”, se garantiza “la globalización de la economía”, en la que “los Estados Unidos dominan la cultura mundial y consiguen cambiar costumbres y tradiciones locales, implantando en todas partes su modo de vivir” y “Quien no se adapta queda fuera de la red de comunicación mundial. Su nombre es ignorado” Comblin señala que las características de esa propuesta son la de “una cultura de individualismo radical”, aplicación de neoliberalismo “que hace del ser humano una mercadería”, en la que todos los seres humanos “como compradores o vendedores” están en una competición constante donde “El grupo de los vencedores es el compuesto por las grandes multinacionales” y “el de los vencidos son los países débiles y los sectores débiles de los países ricos”, que se relaciona con la teología del reino del dinero que presenta al imperio mundial “como representante oficial y como misionero del cristianismo” dándole a la ideología la base religiosa. “El imperio es cristiano, fanáticamente cristiano, porque dirigido por una nueva clase que domina actualmente el partido republicano, la llamada nueva derecha. Eso también interesa a la teología” afirma Comblin. A partir de que la “La teología dominante, la del imperio, es la teología de la prosperidad”, Comblin indica que se vacían las otras ideologías y cuestiona las otras religiones – “también los sectores del cristianismo que no se reconocen en el mesianismo norte-americano”- mientras que “Europa perdió el liderazgo de la cultura occidental y de que ahora todo procede de los Estados Unidos” por lo que la garantía de la prosperidad es la de es adherirse a ese sistema. En cuanto a quienes son los principales difusores de esa posición, Comblin señala a la “decenas de millones de predicadores y misioneros pentecostales en todo el mundo” en la que basta aceptar que “Jesús salva, Jesús resuelve, Jesús perdona, Jesús da paz y felicidad a todos” y “hacer un depósito en la cuenta bancaria del misionero”, por lo que apuesta a que “El imperio es un tema teológico de por sí” que merece serias reflexiones. En esa perspectiva surge el desafío de las grandes religiones mundiales en las que “El cristianismo es la religión del dominador, y las otras son religiones de los dominados”. No se puede ser neutros porque estamos dentro del imperio –“estamos en un lugar determinado” - -“Ya fuimos identificados”- por lo que hay definirse en términos claros, “que nuestra posición sea visible”, “definir nuestras relaciones dentro del imperio mundial”, porque “No estamos encima del imperio o distantes de él, como un partido imparcial. Estamos dentro”. Una reflexión que levanta la pregunta de hasta donde las Iglesias cortaron o no la dependencia del imperio, que es “la imagen histórica del cristianismo en medio del mundo”, que merece pensamiento agudo y honesto. De esta forma “Si hoy las Iglesias quieren evangelizar, no pueden evitar el diálogo con las grandes religiones - como se hizo desde el siglo XVII, cuando Roma cortó las relaciones con las religiones de la China y de la India , condenando a los jesuitas que se habían lanzado a la misión.”, oportunidad perdida por “causa del fetichismo de los dogmas” en la que “la burocracia vaticana fue más fuerte que el impulso de los misioneros”, que no fue la única vez, ni tampoco solo de la Iglesia Católica Romana.. En esta situación hay que decidir que se hace. Querer ser neutros es tomar una posición. No hay alternativa ante el desafío sino escoger el puesto de vida. Tarea explicitada como no fácil “porque los prejuicios son fuertes”, se necesita “deshacer la fama del orgullo, de la agresividad y de la dominación que nos preceden en el mundo”, “comprobar que desistimos de la conquista”, una conversión, ese cambio de actitud, “con distanciamiento claro de toda la fuerza militar, política, económica y cultural del imperio” para iniciar el diálogo – “prácticamente todavía no iniciado”- con las religiones del mundo que, para Comblin “es una exigencia en todas las cuestiones teológicas”. La certera descripción de Comblin es aleccionadora para que las Iglesias tomen en cuenta, si pueden, que deben salir del ombliguismo, renegar de las luchas internas por el puesto de funcionarios y reubicarse en el presente que, evidente, es una nueva época que necesita herramientas distintas a la de otros tiempos. Por otra parte abre la cuestión si las “otras” religiones deben ser el centro de preocupación para las Iglesias o si lo es la llamada “secularización” desde donde proviene el desafío de ver al cristianismo desde otro ángulo. El interrogante de si la tarea es interreligiosa o reconocer que entramos en la etapa donde la religión cristiana debe reconocerse integrante de la sociedad y no un ente aparte, acentúa aún mas, si es posible, la brillantez del pensamiento de Comblin. El Consejo Latinoamericano de Iglesias es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos


 

Publicado el: 25/03/2013

Por Domingo Riorda..
Categorías:
Ecumenismo / Documento

enREDando.org.ar
Comunidades en Red
Comentá esta nota
enREDando.org.ar | Comunidades en Red | es un programa de Asociación Civil Nodo TAU | Rosario, Argentina.