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Entrevista a Jorge Acedo
La única salida es la organización

En diálogo con enREDando el secretario general de la CTA Rosario nos ayuda a analizar el escenario actual del trabajo, atravesado por políticas que arrasan con los derechos de los trabajadores. Desde un lugar crítico y a la vez esperanzador, Jorge Acedo fustiga el chantaje sindical y la connivencia del Estado con los grupos económicos. También nos habla de las nuevas formas de organización sindical.

e: ¿Cuáles son actualmente los enemigos de la clase trabajadora?

J.A: Los enemigos siguen siendo los mismos del siglo pasado, los grupos económicos. El capitalismo va modificando formas, nos meten al conjunto de la sociedad en disputas que son de los propios grupos. He visto a tanta gente pelearse por el tema del campo, y esa es la oligarquía, y Techint, Aluar, Chevrolet, entre otros. El tema es no engancharse en las discusiones de ellos y darnos las nuestras. Además, la clase trabajadora ha hecho cosas lo suficientemente importante como para tener en claro quienes son los enemigos y donde hay que apuntar.

e: ¿Qué autocríticas harías sobre la estructura de la organización sindical?

J.A: El sindicalismo en la Argentina es una de las estructuras más reaccionarias y más jodidas. Recién vi en televisión a Moyano diciendo que Duhalde es el jefe, y hasta ayer era Kirchner. Esto a nosotros no nos puede pasar, el tema no son los jefes sino nuestra construcción.

Cuando digo que el sindicalismo es lo más jodido que tenemos es porque la estructura sindical se basa en una legislación que fue el producto de la negociación entre Alfonsín y la burocracia sindical. Esa ley que hoy nos rige se basa en principios que fueron el acuerdo más siniestro que tuvo el sindicalismo, que fue el acuerdo Vandor y Onganía, que fue para destruir la propuesta política que tenía la CGT de los argentinos. Ahí todo se vino abajo porque los sindicatos empezaron a ser administradores de las obras sociales.

Soy sindicalista, y nos corresponde plantear al conjunto de la sociedad qué cosas están bien y cuáles no, cuando digo que la legislación laboral es lo peor, es porque los propios informes oficiales dicen que sólo el 12% de las empresas tienen delegados de base en los sectores, por eso el acuerdo entre Vandor y Onganía no es algo que se puede desprender de lo que significaba la CGT de los Argentinos, la junta interna, los cuerpos de Delegados y los miles de delegados que había en todo el país, eso es lo que había que romper porque era muy fuerte. Cuando se da el golpe del 76, más de la mitad de la industria privada estaba cogestionada o autogestionada, por eso había que voltear.

e: ¿Se respeta actualmente el derecho a la libertad sindical?

J. A: Si sos trabajador y sos joven seguro que podés elegir concejal, diputado, senador y presidente, lo que no podés elegir es a un compañero que sea delegado tuyo, porque el sindicato no te autoriza, porque el derecho a la democracia sindical no está, o está sumamente reprimido. La mayoría de los conflictos que se dieron en la región en el último tiempo, tiene que ver con la libertad de democracia sindical y no con la situación económica.

Por ejemplo en el Lavadero Virasoro, no es que al empresario le iba mal e hizo un plan de despidos, el tema era que no hubiera delegados de base elegidos por los compañeros. En la fábrica de ruedas de Fighiera fue la misma situación, el tema no tenía que ver con lo económico financiero de la empresa sino con la representación. Y aparece otro conflicto en Mahle, donde la resistencia tiene que ver con la existencia de un cuerpo de delegados que tiene cierta autonomía, y los compañeros siguen siendo apretados por la UOM nacional.

En definitiva, lo que necesita el poder es también que la clase trabajadora no se organice, nos cuesta organizarnos políticamente porque tenemos como un bicho maldito de creer que es más fácil pelearse que acordar, así se hace difícil la unidad en los sectores populares.

Las empresas aceiteras, que son las que más ganan en esta zona, tienen un grupo de trabajadores con el convenio de los aceiteros, y después tienen la tres cuarta parte de los trabajadores donde, entre el Ministerio y los patrones deciden qué otros sindicato tienen. El único que no decide su sindicato es el laburante, esas empresas tienen gran cantidad de compañeros bajo el convenio de comercio o de la construcción.

Esto está amparado por el gobierno, por la legislación, por el miedo a cambiar. Lo que se ha logrado con toda esta legislación y prácticas políticas es que tu calidad de trabajador te la de el empleador o el ministerio de Trabajo, y no tu condición de trabajador. Sos un trabajador y si podes aportar a la obra social, el gran negocio de los sindicatos.

e: ¿La CTA sigue peleando para lograr la personería jurídica?

J. A: No nos dan la personería jurídica porque los grupos económicos no quieren y el gobierno no está de acuerdo. Nosotros queremos dejar en el estatuto el derecho a la afiliación directa, porque sino seríamos como las otras centrales, que en realidad son una coordinadora de sindicatos. En la CGT, no son los compañeros los que deciden quién la dirige sino el Congreso de la CGT, son elecciones indirectas. Con la afiliación directa, y con la personería, podríamos elegir delegados como CTA.

El trabajador en negro cuenta con el reconocimiento de nuestro sindicato que afilia aún a aquellos que están en negro. Sabemos que es una pelea larga, que es difícil, la vamos a dar y a ganar ¿sabes porqué? Porque es como que se le fue la mano (al sistema). En otra época el porcentaje de trabajadores en negro era muy inferior al conjunto de la clase trabajadora, hoy es la mayoría.

El tema acá es la legalidad del empleo, la mayoría está cuasi ilegal, nosotros dimos la puntada para armar un nuevo tipo de organización sindical, como la CTA, creo que esto va a terminar siendo asumido por el conjunto de los trabajadores porque va a haber una nueva forma de organización a partir de una identidad de clase que no te la puede dar ni el empleador ni el Ministerio de Trabajo.

Por eso insistimos con el salario universal por hijo para terminar con el clientelismo de los más necesitados. Generar un salario mínimo vital y móvil para todas las actividades genera otro tipo de defensas, genera otras formas de distribución de las riquezas, que en definitiva, es el problema de fondo, la concentración económica, los gobiernos gerenciadores de los grupos económicos que son los dueños del país, y por otro lado estamos nosotros.

e: ¿Qué perspectivas observan en este complejo escenario de precarización?

J. A: Estoy entusiasmado porque veo que aparecen jóvenes, hay un quiebre que a lo mejor no se entiende, los jóvenes están queriendo participar en la política de una manera distinta, son los hijos de 2001, los de mi edad somos de la década del 70. A la CTA se vienen acercando a sectores de compañeros de sindicatos privados, otros que si bien están encuadrados en la estructura burocrática y deciden discutir política con nosotros.

Actualmente hay 2500 organizaciones gremiales nuevas inscriptas, a las cuales no les dan la personería porque sería una competencia para la burocracia. Compañeros que se han cansado de pelear por la recuperación de su sindicato, como el nuevo sindicato de gastronómicos, de los mercantiles, otros son sindicatos que tienen que ver con actividades nuevas. Ahora hay que ver cómo legalizarlos, y esta democracia no puede legalizar a los que pelean.

En las últimas elecciones había una disputa para resolver quiénes gerenciaban el modelo de acumulación de riquezas. Cambiar el modelo es nacionalizar los servicios públicos, que la salud sea igualitaria y gratuita para todos, mejorar la escuela pública, el modelo tiene que ver con que el Estado controle los puertos, con esta joda que tenemos acá con todos los puertos privados... esta es la zona del país desde donde más guita se va para afuera. Todo esto se cambia organizando de otra manera, y creo que lo podemos ir haciendo.

En ese sentido está proyectada la Constituyente Social, una organización desde los trabajadores y sectores populares. Han aparecido muchísimas organizaciones con gente que cree que es posible el cambio. La propuesta es lograr formar parte de esta pelea. El nuestro es un pueblo que pelea. Si tuviésemos un canal Crónica que nos muestre cada asamblea, cada resistencia, cada corte de ruta, todos estaríamos convencidos de que estamos peleando.

Además, porque en América Latina estamos en un tiempo en el cual, lo que han ido haciendo los pueblos boliviano, venezolano, fue juntarse y decir porqué somos constituyentes, que tenemos una constitución que los recursos naturales son nuestros, que existe el derecho al trabajo, salud, vivienda, educación. En nuestro país, todo eso está en la Constitución del 49, pero de eso ya no habla nadie, ni los peronistas que ya no lo son. Todos estos movimientos nacen a partir de encontrarse y reconocerse entre todos los que pelean, que encuentran una organización política para luchar.



Foto: www.aterosario.org.ar
 

Publicado el: 09/07/2009


Categorías:
Trabajo / Reportaje

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