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Festival de Narración Oral en la Cachilo
El universo de las palabras

En esta nota, enREDando se sumerge en el increíble mundo de los cuenta -cuentos. Compartimos en la Biblioteca Popular Cachilo, el 7mo Festival Internacional de Narración Oral, con la presencia de narradores de España, Cuba y Colombia. En este lugar lleno de magia y palabras, donde también funciona la Aire Libre, Radio Comunitaria, los niños de escuelas primarias de la zona oeste disfrutaron de las historias y los cuentos danzados, de la posibilidad de acercarse al mundo de la fantasía y la imaginación. ¿Qué significa la narración oral? Te invitamos a este viaje por el universo de las palabras.

La escena ilumina el rostro de un niño. La sonrisa se tamiza en sus mejillas morenas y el brillo de sus ojos refleja el relato de un cuenta-cuentos. Otros niños y niñas se sumergen en la misma aventura. Un mundo sorprendente se despliega ante la mirada atónita de un puñado de pibitos de escuelas primarias de la zona oeste de Rosario. El maravilloso universo de la narración oral despliega sus alas y vuela en un globo aerostático en el que las barreras se diluyen en espejos de aire, las edades se multiplican en gigantes cuerpos humanos y la fantasía pinta las paredes de la tierra con vivos colores del arco iris. La música también se transforma en protagonista de la historia. Resuena el eco de los sonidos bajo la pluma alada de las palabras. El clima, una cápsula especial de bailes, danzas, tambores y relatos de árboles y gallinas, emerge como un destello sobrenatural.

La escena ilumina fielmente el aire de un lugar único. En él, los sueños y los deseos se funden en centenares de libros con diferentes formas, tamaños y colores. A lo alto, un rayo de luna se posa sobre la imagen del poeta Cachilo. Allí estamos, la biblioteca circular que lleva su nombre, está regada de palabras. El caminito entre libros abre infinitas puertas hacia la imaginación. En esta nave espacial, viajamos hacia el más allá, mientras las voces se amplifican a través de los micrófonos de la radio comunitaria Aire Libre.

Todo está preparado para iniciar el viaje. ¿Despegamos?

La magia

Había una vez un árbol que soñaba con ser poeta. Así fue como un día, sus ramas se llenaron de palabras. Él era diferente a todos. Los animales no se le acercaban, solo los pájaros se animaban a picotear esos epigramas que, desgranados, caían al suelo. Así fueron descubriendo sus sabores dulces, agrios, amargos, suaves. Las palabras chocaban entre sí y producían sonidos, esos sonidos hacían música y el aire se llenaba de sentido. De poesía. En el corazón de cada hombre y cada mujer habita la poesía, cuenta el cubano Pedro Mario López, uno de los narradores orales que participó del 7mo Festival Internacional de Narración Oral, Santa Fe Cuenta.

En este marco, Pedro le imprime voz, cuerpo y sonido a su cuento de árboles, pájaros y palabras. Luego, continúa con una historia que habla de tres gallinas que participan de un concurso de princesa. Y a su narración, la acompaña suavemente el sonido de un tambor, la música y el canto de Henry, un colombiano dedicado al arte de la danza. Ambos ofrecen, con un dulce encanto, su espectáculo Cuentos danzados, ante un público de niños y niñas de escuelas primarias de la zona oeste, en la Biblioteca Popular Cachilo.

“Es un festival que abarca un territorio bastante amplio. Nos ponemos en contacto con chicos, adultos mayores, jóvenes, familias, es un público muy amplio”, expresa Pedro, narrador oral con amplia trayectoria internacional. Es un verdadero festival de la palabra, agrega. Hace cinco años,  visitó la Cachilo por primera vez. En esta segunda vuelta, la emoción lo invade. Al preguntarle acerca de la magia de la narración oral, describe: “Yo creo que el cuento siempre ha tenido una significación muy importante. Es un espacio de encuentro, un espacio donde, de manera colectiva, se despliegan sentidos, se convoca a la imaginación, a la sugerencia, a la complicidad desde la palabra viva, del gesto, la mirada. Es un espacio alternativo de comunicación viva.”

Para Pedro, es fundamental reivindicar el derecho a la palabra. “Hace mucha falta este tipo de estímulo, un espacio donde la gente pueda escuchar a otros. Veo al cuento como un detonador a una convocatoria a sentir, a pensar y a vivir, por lo menos un momento, en forma diferente.”

Claudia, integrante de la Biblioteca Cachilo y una intensa trabajadora de la cultura, recupera el sentido de estos festivales que desde hace años, en la ciudad, lo impulsa únicamente la Biblio de la zona oeste. "Los chicos asocian la biblioteca con un momento de placer, y de escuchar algo que les gusta. Y a nosotros nos resulta interesante no solo llegar con los libros, sino desde la oralidad. Además, es un encuentro con amigos de todo el mundo, todos los años conocemos narradores diferentes." También, Claudia reconoce las dificultades que encuentran a la hora de contagiar a las escuelas y a los padres a participar . "En general los adultos creen que los cuentos no son para ellos,  y en realidad, todos nacimos con los cuentos, y cuando uno ve las caras de los adultos cuando escuchan, a veces se emocionan más que los chicos.". Es fundamental "contagiar la necesidad de palabras y de historias", apunta "La Negra" de la Cachilo. "Escuchar un cuento, imaginar, es como parar al tiempo. Por eso creemos que es un aporte a largo plazo, volver a encontrarse con otros al escucharse y eso entrelaza, une, se sientan todos juntos a escuchar la historia y se genera un lazo sin conocerse tal vez. Es necesario que las historias nos vuelvan a acunar. Y creemos que la Biblioteca aporta a este proyecto, con los libros, la palabra, la ilustración". 

El cuento, un diálogo vivo

¿Quién dijo que los cuentos son solo para niños? Muchas veces, son los adultos los que decididamente se animan a viajar hacia ese universo de palabras. Y los cuentos, con toda su fantasía, trascienden las fronteras que demarcan las edades de la vida. “Cuando contamos con adolescentes o adultos, nos damos cuenta de la efectividad que tiene esta forma de expresión y comunicación. El público adulto se conmueve al escuchar una historia”, opina Pedro. A su vez, afirma que el publico no es un espectador sino un interlocutor. “Hay un diálogo de miradas, de formas, de reaccionar, en la risa. Es una comunicación viva, bidireccional y ahí está la potencia. Uno crece, aprende, goza. Es un verdadero acto de humanidad”.

En su espectáculo Cuentos danzados, Pedro narra diversas historias creadas por él y otras que son adaptaciones de cuentos que alguna vez iluminaron su lectura. “Aunque sigue siendo la misma historia, uno la readapta, pero siempre respetando su espíritu”. Cuentos danzados es un espectáculo que integra diversos lenguajes. “Además del cuento, está presente, la música, la danza. Es explorar otra forma de contar los cuentos”, aclara Pedro. Esto le entrega al relato una tamiz diferente, donde el lenguaje sonoro aporta su extrema calidez en el ambiente. “El cuento por sí mismo se vale, no es necesario tener ese tipo de elementos para capturar la atención del que escucha. Pero es otra forma diferente de hacerlo. Ya no es solo narración oral”.

Fabuladores y movimiento de palabras

“Todos somos fabuladores”, dice Pedro al referirse al espíritu que alguna vez lo motivó a iniciar este camino de ser un cuenta cuentos. “Siempre estamos narrando, contando, fabulando. Cuando lo hace frente a muchas personas, en un acto escénico, hace falta un entrenamiento, preparación de la voz, reconocimiento de algunas reglas del arte escénico. Pero no deja de ser lo mismo.” Lo que hace falta, expresa, es tener el deseo de decir. “Y eso lo tenemos todos”.

Henry es un artista dedicado al baile, la música y la danza. Al movimiento de narración oral, se acercó naturalmente desde su infancia. Sus papás le contaban cuentos para “que podamos convivir, respetarnos, no estar en conflicto”. Además, confiesa ser un declamador de poesía. “En el barrio de Calí hay un gran movimiento de narradores”. Junto a Pedro, realiza el espectáculo Cuentos danzados. Henry es el encargado de generar el sonido, la música, el clima. De hacer valer el cuerpo en el movimiento de cada palabra. De danzar al ritmo del decir. “Cuentos danzados fusiona la danza, el movimiento y el cuerpo con la palabra. No hay palabras sin movimiento, sin cuerpo. Las palabras salen del cuerpo y para ello, tenés que estar en movimiento. No es posible separarlas. Muchas veces lo que uno dice con la palabra lo puede estar diciendo con su cuerpo”, explica claramente Henry.

 ¿Qué despierta la música y el cuento en el publico? “He visto unos rostros maravillosos”, dice  Henry, emocionado por la respuesta que ha encontrado en su paso por Santa Fe. “He visto ojos de alegría en los chicos, muy dinámica, sincera. Con la danza se tocan los sentimientos. Cada uno lo percibe como lo siente. Algunos chicos se interesan en escuchar, otros en ver, en sentir. Es una combinación de lenguajes y uno lo empieza a saborear.” La música naturalmente crea una atmósfera irrepetible. La palabra adquiere musicalidad y juntas, invitan al público a transformase en un personaje del cuento. Para Henry, “eso es lo interesante, las narraciones en la medida que tocan el corazón de la gente, van haciendo que esa gente se transforme en personaje, en un actor activo. Es interesante la forma en cómo la persona se dispone a escuchar.”

Teresa es madrileña y “está feliz” de poder participar del Festival de Narración Oral. En cada lugar, se ha llevado ese vínculo que despierta el cuento en cada una de las personas. “Los ojos brillantes de los niños cuando escuchan”, dice, endulzada en esta experiencia. Se acercó a la narración casi de casualidad. Como muchos narradores, comenzó a contar cuentos en reuniones familiares. “Me conecté con los cuentos, esto fue hace 15 años. Ahora, las narraciones en mi pueblo son muy esperadas. Y lo que he pretendido es que cuenten los niños, alrededor del fuego, tomando un chocolate”.

Para Teresa, todos somos narradores y lo que se necesita es “dejarse seducir por los cuentos. Todos hemos quedado fascinado con algún narrador. Cuando te tocan el corazón, ya quieres”, dice, con su inconfundible sello español. “Las historias te ayudan a crecer.” Y con cada historia, Teresa fue creciendo, madurando, reinventando nuevos cuentos, acercándose a otros, saboreando el impulso de narrar. “Cada historia tiene que ver con un momento de la vida y con cómo te conectas con las tripas de esa historia y luego las sueltas y te conectas con otras”.

Un abrigo lleno de ángeles

Son incontables las experiencias, anécdotas y pequeños golpes al corazón que los narradores orales reciben cotidianamente en su paso por la tierra. Es que acercar y compartir un relato implica desnudarse frente al Otro. Y cuando los otros son los niños, muchas veces, privados del derecho a la palabra, a la lectura, a las posibilidades del arte, el golpe es certero.

Teresa hace tiempo cuenta sus cuentos en un hospital donde asisten niños que tienen cáncer. “Los cuentos ayudan muchísimo a que los niños puedan proyectar todas esas emociones que atraviesan por este proceso tan duro de enfermedad incluso, con miedo a morirse. Los cuentos sirven para que ellos puedan proyectar todas esas emociones que no pueden expresar. Por eso los cuentos, pueden ir mucho más allá. Ayudan en los procesos duros de la vida. En ellos, siempre hay conflictos, y eso es la vida. Diferentes etapas de aprendizaje.”

A Henry, lo conmovió el abrazo y el beso de un niño. “Yo le iba a dar la mano y él me puso la mejilla para que se la besara”. Para Henry, es fundamental que él artista, primero ,se conmueva con el relato. Solo así llegará al corazón del público. “Con entrega, con pasión, va a conmover a cualquier persona. Es un desafío del artista. La luz que hay en el corazón de cada uno de nosotros, es como el sol, la luna, las estrellas, el agua, llega a todos”.

A Pedro Mario  una niña se le acercó cuando finalizó la narración de un cuento en Venezuela. Le entregó una chaqueta y le dijo

- Te la regalo, está llena de ángeles.

“En ese momento me sentí como se siente alguien a quien le regalan una chaqueta llena de ángeles”, cuenta Pedro. Pero no se sorprendió por el gesto de la niña. Es que para él, los niños son extraordinarios, poéticos, maravillosos. Pero fue la mamá la que le agradeció emocionada. Pedro no entendió la reacción de esa madre profundamente conmovida. Solo después, comprendió una vez más, la magia y la fuerza que transmite un cuento, una narración oral, la posibilidad de generar un mundo fantástico, un universo de emociones que nos toca el alma.

Esa niña venozolana que con tanto afecto lo abrigó con su chaqueta llena de ángeles, no se comunicaba con nadie en el mundo real.

-Es autista, -le dijo la mamá a Pedro, y lo abrazó.





Pedro Mario Lopez, uno de los narradores orales que estuvo en la Cachilo compartiendo sus "Cuentos danzados"
 

Publicado el: 15/10/2010

Por María Cruz Ciarniello.
Categorías:
Educación / Documento

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