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Encuentro de orquestas infanto juveniles de Rosario
“La orquesta ya es del barrio”

Por primera vez tocaron juntas las tres orquestas infanto juveniles que funcionan en Rosario: Vibrato, La Tablada y El Triángulo; la de Ibarlucea se sumó como invitada. Con alegría y contundencia 220 niños/as y adolescentes mostraron el trabajo que día a día desarrollan en sus barrios. Entre los acordes se deslizó un dato concreto: es posible mejorar complejas realidades mediante proyectos socio educativos, pero para su sostenimiento es fundamental que el Estado los contemple en las políticas públicas. enREDando charló con los chicos y directores de las orquestas.

“Para aprender nos dividimos en tres grupos: Beethoven, Bach y Mozart. Cuando te ponés con algo te vas enganchando, es lindo porque compartís los instrumentos, no tenemos para todos y hay que cuidarlos. Está bueno, la orquesta te enseña a compartir, además de tocar”, dice Federico, uno de los cien integrantes de la orquesta El Triángulo.

Federico toca la flauta traversa, habla con entusiasmo, rápido, cada tanto se acomoda el flequillo flooger que le cubre gran parte de la cara: “Queremos que esto siga muchos años, con más horas. Hoy tenemos pocas horas de ensayo pero lo tratamos de aprovechar a full y de aprender todo lo que podamos”, continua el músico de 14 años.

“No me imaginaba que alguna vez iba a estar tocando en una orquesta. Para mí esto es un orgullo, antes estaba todo el día en la calle. La verdad que me gusta. Ya tocamos en Santa Fe, Funes, en sala Lavardén y en otros lugares de Rosario. A veces nos acompañan nuestras familias. La orquesta nos saca un poco de la calle”, suma su voz Soledad. Ella toca el contrabajo en la misma orquesta, tiene 16 años, y la frescura de una nena cuando describe uno a uno los momentos vividos junto a los compañeros y profesores de la orquesta.

A su lado está Leandro, que no para de moverse, su instrumento es el violonchelo: “Estoy desde hace seis años, digamos que fui creciendo con la orquesta. En ese momento me enteré por un compañero, yo iba a cuarto grado, hablé con la profe y me recomendó tocar el chelo. Vi los instrumentos y me empezó a gustar. Me dije, si otros tocan ¿porque no yo?”, explica, con 15 años e inmensas expectativas.

Federico, Soledad y Leandro son de la orquesta y barrio El Triángulo, una zona populosa y empobrecida del oeste rosarino. Como contrapunto de lo que irrespetuosamente la sociedad y los medios suelen decir de los jóvenes, hay muchas cosas que les interesan. Tienen proyectos, entretejen sueños, y los defienden con entusiasmo y trabajo.

Como tantos otros, ellos quieren perfeccionarse y dedicarse a la música después de terminar el secundario. Hoy, sábado 20 de noviembre, sobre el escenario del anfiteatro municipal Humberto de Nito, 220 niños/as y adolescentes llenan de música y de sentido la palabra “posibilidad”. Forman parte de un proyecto que los integra, los escucha, y sobre todo, le da cabida a las diferentes realidades e identidades barriales. Lo cual se trasluce en el camino que vienen haciendo la orquesta de barrio Ludueña, El Triángulo, y La Tablada.

Las tres reconocen un mismo origen “son proyectos pedagógicos, artísticos y sociales, y funcionan en barrios donde a sus habitantes se les haría muy difícil acceder a estos contenidos”. Si bien cada grupo tiene sus particularidades, historia y metodología de aprendizaje, a todos las impulsa la fuerza de un trabajo colectivo que se posiciona firme frente al desvinculo neoliberal.

Tanto la Escuela Orquesta de Barrio Ludueña, como la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil El Triángulo, la Orquesta Juvenil del Barrio La Tablada, y la Orquesta Infantil de la localidad de Ibarlucea (de reciente conformación), generan encuentros de posibilidad frente a un modelo empobrecedor en lo económico y cultural. Apuestan a brindar herramientas simbólicas y opciones de transformación: trabajan por la igualdad de oportunidades desde el lenguaje musical y la cooperación.

Una ventana abierta al mundo
“Esta movida tan linda echa por tierra la teoría de que a los pibes no les interesa nada. Se pueden hacer proyectos sociales a través del arte donde todos sean protagonistas, con un colectivo de personas y no una suma de individualidades. Nuestra orquesta tiene mucha humildad, no tenemos tantos instrumentos y profesores, pero la verdad que uno va cosechando a lo largo de los años lo que fue sembrando. Seguimos teniendo a muchos chicos en lista de espera, y un barrio que nos apoya totalmente. La orquesta ya es del barrio. Los papás son una parte muy importante del proyecto, con un grado de compromiso, tareas y responsabilidades”, opina Evangelina Gaido, directora de El Triángulo.

“Estos proyectos son justos y necesarios. Son posibles y hay que luchar para que continúen. Es un orgullo muy grande para nosotros tocar junto a las otras orquestas. Hay otra cosa que es maravillosa, tocamos el 20 de noviembre, día de la Soberanía y esto también tiene que ver con la soberanía, con apropiarse del patrimonio cultural histórico de la humanidad, de reproducirlo, de producirlo. Tiene que ver con más educación y más cultura para los pibes, y más trabajo para los papás, eso es transformar el futuro”, expresa Gaido.

Entre las preocupaciones de todos los días, Evangelina explica que hace tres años que la orquesta no recibe instrumentos (los envía Nación), asimismo comenta que están esperando que el gobierno provincial destine más horas a los profesores, para poder sumar días de ensayo. También, desde que comenzó la orquesta, junto al grupo de padres autogestionan la copa de leche que sirven durante los ensayos (en contraturno escolar). Lo que sí lograron financieramente en 2010, fue un subsidio municipal para el arreglo de los instrumentos, los cuales sufren un importante desgaste por el uso.

Por su parte, Gloria Machado, directora general de Vibrato, la orquesta de Ludueña opina: “Realmente consideramos interesante poner a consideración de toda la ciudadanía tres proyectos que son propios de la ciudad, incluyendo a niños y que el significante sea la música. Es algo novedoso y también de apropiación popular. Trabajamos junto a mucha gente anónima, de parte de los chicos esto es una patriada porque tuvieron que estudiar obras por fuera del repertorio de cada orquesta. Además hubo una linda articulación entre los grupos”.

Según señala Gloria, la idea de hacer el concierto en conjunto surgió precisamente en Ludueña, a partir de una experiencia compartida con una orquesta de Montevideo (Uruguay) a principios de este año. Charlaron esa posibilidad con el secretario de Cultura de la Municipalidad, y el encuentro hoy es una gran fiesta. “El impacto de la orquesta en el barrio se da en muchos aspectos, en la forma de vivir, sobre todo se da un impacto en la proyección. La música es una ventana abierta al mundo, todo el equipo de trabajadores de la orquesta somos músicos, le transmitimos a los chicos la rigurosidad de un trabajo cotidiano, siempre pensando en un futuro promisorio”, continúa.

“Por otro lado, con respecto al desaliento general de la cultura del trabajo, acá estamos, hablando de niños que de lunes a viernes (y a veces los sábados) estudian con compromiso y fortaleza; y eso lo transmiten a la familia. Muy posiblemente antes de este proyecto los padres no conocían un teatro, y bueno, sus hijos tocan en esos tetaros. Se desmitificó el tema de la orquesta”, dice Gloria con precisión, nombrando algunas de las transformaciones devenidas a partir de Vibrato, que funciona en la Escuela Luisa Mora de Olguin y de la que participan 220 chicos, de 3 a 16 años.

Finalmente conversamos con Carlos Goldfeld, director de la orquesta Juvenil del barrio La Tablada, conformada en abril de 2009, en la Escuela Media Nº 338 “Constancio C. Vigil”. Es un proyecto mixto entre el Ministerio de Educación de la Nación y Ministerio Educación de la provincia. El primero aporta los instrumentos y el segundo, los profesores. Está integrada por 92 niños y jóvenes, de 8 a 18 años.

“Generalmente tocamos en la sala Saulo Benavente, en los eventos de la biblioteca Pocho Lepratti, hemos estado en el parque a la Bandera, Irigoyen. También en Santa Fe y Buenos Aires. Pero nuestra idea es tocar en las escuelas del barrio, el tercer viernes de cada mes tenemos ese concierto, itineramos por escuelas del barrio”, relata Carlos rescatando la transversalidad del proyecto, diferenciándolo de las banderas políticas y subrayando la necesidad de que el Estado apoye al movimiento de orquestas en general.

“Creo que el movimiento de orquestas necesita apoyo, estos proyectos son una inversión, es una obligación del Estado que debe proveer educación pública y gratuita. Nosotros no vamos a escuelas privadas a hacer conciertos, esto lo promueve la educación pública, es gratuita y libre para aquellos que quieran y puedan disfrutar”, señala.

“Está bueno que se asfalten calles, que se hagan puentes, edificios, pero esto no es menor. Porque la música genera un tipo de pensamiento abstracto, genera pensamiento, una relación de ideas para que cualquier pueblo crezca, para que tenga cierto discernimiento como para acomodar las cosas en su lugar y no dejarse vender espejitos”, concluye Carlos, esperanzado por el crecimiento que las orquestas vienen teniendo en los barrios de Rosario, como en otras ciudades del país.



Foto: Matías Sarlo


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Publicado el: 24/11/2010

Por Vivi Benito.
Categorías:
Educación / Noticia

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