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Escuela ÉTICA, en el barrio Nuevo Alberdi
Nuevas formas de educar

El movimiento GIROS puso en marcha una Escuela en el barrio Nuevo Alberdi. Con el anclaje territorial como principal esencia y atendiendo a una necesidad clara que se reflejaba en la zona, los jóvenes militantes emprendieron este nuevo camino. El proyecto consta de una currícula a cursarse en tres años y ya tiene 40 personas en su primer curso. En diálogo con enREDando, Manuel Salinas nos habla más a fondo sobre la propuesta.

Escuela del Territorio Insurgente Camino Andado. Ese es el nombre que lleva el nuevo emprendimiento de los chicos del movimiento GIROS en Nuevo Alberdi. Emplazándose en estos términos como un fiel reflejo del camino hacia donde van, el grupo intenta reforzar el arraigo de la gente con su tierra.

El Camino Andado es el que demuestra ese trayecto, ese trabajo hecho durante estos 6 años en el territorio, esa necesidad de permanecer y valorar la tierra, ese espacio de donde somos. Ese lugar que es de la gente que lo habita. Basándose además en sus tres principios básicos por los que luchan que son la militancia, la ética y el territorio, los jóvenes del movimiento emprendieron este camino hacia una nueva forma de aprender, una nueva forma de enseñar, una nueva manera de encarar el futuro.

Sin ser detractores de la educación pública que tiene el país, el grupo trata de potenciar con estas vueltas en el estudio, otra forma de enseñar. Además nace como una respuesta NO violenta a los intentos de desalojo que desde hace años vienen sufriendo los vecinos de la zona de Nuevo Alberdi.

Nacimiento de un nuevo lugar
“Cuando llegamos en el 2005, estábamos en la casa de una vecina, que funcionaba como centro cultural en el barrio. Con las inundaciones de 2007 el agua se llevó puesto el rancho, que tenía techo de chapa”, recuerda Manuel Salinas, uno de los integrantes del movimiento.

“Hoy en día, tenemos el orgullo de que la escuela tenga su propio edificio, en el barrio, y que haya sido construido por nosotros y por los vecinos del lugar, ya que el fuerte de producción de la zona es la producción de ladrillos. Con la colaboración y la solidaridad de la gente pudimos concluir con esto”, agrega.

También recuerda el gran esfuerzo con el que se volvió a levantar ese centro cultural devastado por las aguas que azotaron el barrio aquella vez. “Es un poco más chico que el lugar de la escuela, pero tiene una instalación digna de luz y allí se pudieron seguir desarrollando distintos talleres”.

Al ver la necesidad clara de un lugar donde estudiar, donde aprender, sin alejarse del territorio, ya que el establecimiento educativo más cercano está a unas 40 cuadras de la zona rural, el movimiento trabajó para que esta realidad pueda ser cambiada.

Muchas veces se hacía imposible llegar a la escuela, por el trayecto, por las inundaciones, por el dinero, o simplemente por la distancia y los hechos peligrosos que pueden suceder teniendo que cruzar la ruta para poder llegar. Esta señal de alerta pudo ser bien leída por los compañeros que comenzaron a trabajar para hacer posible este sueño.

Este nuevo proyecto llega en el momento justo, para poder afianzar más que nunca ese lazo estrecho que supieron tejer los jóvenes del Movimiento con los vecinos, el barrio y la zona rural de Nuevo Alberdi.

La propuesta en sí
En paralelo a un acampe de cuatro días unas semanas antes de la inauguración, el 4 de abril de 2011, nace este nuevo lugar de formación de ideas. Mezcla materias básicas de la enseñanza común y agrega una materia más actual, para poder acercarse a las problemáticas que se viven en el día a día: “Diálogos políticos es una materia basada en la discusión de las problemáticas políticas contemporáneas, entre ellas, el tema de la tierra, los desalojos y tantos otros de actualidad que afectan a la zona”, explica Manuel.

Con las siete materias básicas que se dictan en cualquier escuela (Lengua y Literatura, Matemática, Informática, Ética, Historia y Geografía, Biología y Salud y Arte) los formadores de esta nueva enseñanza intentan complementar y generar un intercambio entre esos contenidos ya gastados por los planes de estudio y los años, con las experiencias y la cotidianidad de las problemáticas. “A lo que se apunta es a formar ciudadanos con vocación de formar parte de un colectivo y no ciudadanos individuales que terminan la secundaria para ingresar a la universidad, para luego conseguir un trabajo digno y así sucesivamente”, aclara Manuel.

Las clases se dictan de lunes a viernes de 18 a 21:40 hs, el cursado está destinado principalmente a aquellos compañeros que no hayan podido culminar sus estudios secundarios en su momento. Pero más allá de esa franja de personas mayores, el proyecto logró captar el interés de muchos jóvenes en edad escolar que habían abandonado sus estudios.

“Por suerte en el grupo de los que ya están inscriptos, que son 40, hay unos 10 o 15 chicos que están en la franja de adolescentes que se encuentran en edad escolar. Pudimos rescatarlos y reinsertarlos en el ámbito de estudio”, agrega el entrevistado.

El compañero Manuel insiste en que no se busca denostar la enseñanza pública de la provincia, ni formar un sistema paralelo de educación, sino de atender a una necesidad y de poder ir completando esta comunidad que ya está bien armada y encaminada en una zona que es el blanco de las inversiones inmobiliarias y los desalojos.

Luego de tres años de cursado, el proyecto contempla dos terminalidades: Producción Agroecológica y Comunicación Estratégica. La primera tiene como finalidad poder aprender técnicas de producción diametralmente opuestas a las actuales, en términos de producción agrícola. “Tiene como propósito poner en juego también términos como soberanía alimentaria y los conceptos más comunitarios de cómo trabajar la tierra que va en desmedro del agronegocio actual que genera la concentración de la tierra en los campos”, cuenta Manuel.

La segunda, Comunicación Estratégica, planea involucrar al estudiante como emisor del mensaje, como productor en una sociedad altamente informada, donde todo está mediatizado. “La finalidad es poder acercarnos y conocer las formas de producir, ponerse en el papel de productor de contenidos y el cómo poder emitir nuestros mensajes”, explica el entrevistado.

Una experiencia que se extiende más allá de Rosario
El anclaje que existe entre esta nueva forma de enseñanza y la tradicional es una experiencia que ya se viene realizando en Capital Federal y que lleva el nombre de Bachilleratos Populares. “Nosotros tenemos una muy buena relación con el impulsor de estas formas, que es un militante de Buenos Aires, un gran compañero. A partir de adaptar una currícula y al cabo de tres años, uno puede completar la secundaria con el título validado. Poniéndose a la altura de cualquiera que termine sus estudios”, cuenta Manuel.

Trasladada la experiencia a la provincia, y a la ciudad de Rosario, el movimiento GIROS intentó un diálogo con el Ministerio de Educación provincial, pero la respuesta no fue de lo más agradable. “Cuando le enviamos una carta a la ministra Élida Rasino, para contarle la experiencia y pidiéndole una opinión y además ver si podíamos trabajar algo conjuntamente, recibimos como respuesta tres líneas que básicamente decían: “gracias por su aporte, pero nosotros tenemos todo controlado y sabemos en qué lugares hay necesidades de escuelas”, dejando cerrado cualquier camino al diálogo”, recuerda Manuel.

Pero como siempre hay una grieta por donde ver la luz, los compañeros de Giros consiguieron que desde esos Bachilleratos Populares de Buenos Aires le presten la validación para los títulos y que todos los estudiantes puedan finalizar y obtener esa certificación que los habilita a insertarse en un mercado laboral más amplio.

Esta experiencia tiene además como finalidad la autogestión, toda su conformación es autogestiva. Las decisiones y las discusiones se dan entre maestros y alumnos en asambleas, fuera del aula. “La autogestión es un principio transversal a todo y es uno de los principios en el que se apoya a la hora de culminar con los estudios”, agrega el entrevistado y continúa: “lo que buscamos también es que cada compañero pueda hacer su aporte para la currícula que se está dando”.

Proyectos a futuro
Según nos cuenta Manuel, el barrio hace más de 10 años que está peleando porque se construya una escuela primaria, en el marco de la problemática de la distancia y el peligro, más que nada para los menores, de trasladarse tantas cuadras y tener que atravesar la ruta. “El expediente está cajoneado y es muy difícil de destrabar”, explican.

Mirando hacia delante, GIROS planifica para el próximo año impulsar la enseñanza primaria y así seguir andando este camino. Además de insistir con el proyecto que duerme en algún cajón: “Nosotros no pensamos que debemos hacernos cargo de la educación pública en la provincia de Santa Fe, pero sí acompañar esos proyectos, que muchas veces son trabados o dejados de lado intencionalmente”. Por otro lado, también en el plano educativo, el Movimiento tiene en pie el espacio de Radio Rebelde y el de informática. Cuentan con una sala equipada con 10 computadoras para que los vecinos del barrio se capaciten y puedan adquirir conocimientos digitales, tan necesarios en estos tiempos.



Foto: Movimiento GIROS (Facebook)
 

Publicado el: 28/04/2011

Por Estefanía Gimenez.
Categorías:
Educación / Reportaje

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