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¿Y los pibes?
Hablemos de alojamiento

Maylén y Dalma fallecieron en un incendio en el Hogar Mi Casita de Villa Constitución el 28 de marzo pasado. A pesar del cierre de este hogar, muchas siguen siendo las preguntas y la impotencia que organizaciones sociales y trabajadores de la infancia expresan ante la situación de alojamiento de los niños en los hogares para menores, en la provincia de Santa Fe. A modo de encontrar algunas posibles miradas sobre el tema y aportar a un debate urgente, enREDando dialogó con las militantes Mariel Vallasciani de Engranajes Villa Constitución y Marcela Lapenna de la Asociación CHICOS. Además, recurrimos a la mirada del abogado especialista en Niñez Gustavo Lorenzo.

Maylen tenía 10 años y Dalma apenas 6. Ambas estaban alojadas en “Mi Casita” un hogar para niños y niñas de Villa Constitución fundado en 1985. En dicha institución privada se encontraban alojados 21 niños y adolescentes en situación de riesgo. “Mi Casita” es uno de los tantos hogares privados de la provincia de Santa Fe que reciben partidas económicas a través de los convenios que dichas instituciones mantienen con el Estado provincial.

 El 28 de marzo pasado, un incendio que se originó en una de las habitaciones del hogar, se llevó la corta vida de Maylén y Dalma. Las dos fallecieron como consecuencia de la inhalación de gases, asfixia y quemaduras en las vías aéreas. Maylén logro llegar con vida al Samco de Villa Constitución. Luego fue derivada al Hospital Provincial donde murió a los cuatro días con “todas sus vías respiratorias comprometidas”.

La impotencia de quienes trabajan y bregan por los derechos de los niños y niñas, se expresa en un comunicado emitido por trabajadores de la Dirección Provincial de Promoción de los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Familia 2da Circunscripción, del día 6 de abril. En el mismo denuncian: “De las primeras informaciones que se han difundido públicamente, surge que fue imposible realizar las acciones tendientes a evitar el fallecimiento de las niñas mencionadas ya que, al momento de producirse el incendio de la institución, las mismas se encontraban encerradas con llave en una habitación. Este gravísimo hecho no es el primero de estas características, habiendo realizado en otras oportunidades, varios de los equipos interdisciplinarios que integran este organismo, innumerables denuncias formales en relación a las condiciones de alojamiento de niños, niñas y adolescentes en las distintas instituciones pertenecientes al Sistema de Protección Integral de Derechos. Frente a reiterados incumplimientos de las obligaciones establecidas en el art. 47 de la Ley Provincial Nro. 12.967, la Dirección Provincial no implementó las medidas tendientes a sancionar dichos incumplimientos, ni promovió ante otros organismos acciones a tal fin”.

Actualmente, la investigación se encuentra bajo secreto de sumario. No se han podido conocer los motivos del incendio como así tampoco, la carátula que tiene la causa judicial. El Hogar Mi Casita se encuentra cerrado y los niños que se encontraban alojados fueron inicialmente trasladados al Centro Integrador Comunitario que depende la Municipalidad de Villa Constitución.

Asimismo, la diputada Lucrecia Aranda instó al Poder Ejecutivo de la Provincia a que “realice una revisión urgente de las condiciones en que funcionan todos los Hogares públicos, o con convenio con el Estado, donde se albergan niños para su protección; disponiendo las medidas necesarias inclusive presupuestarias y de contratación de personal, a fin de evitar que vuelva a ocurrir una situación similar a la acaecida en el Hogar Mi Casita.” En su proyecto remarca que “de acuerdo a la ley 12.967, es la Subsecretaria de Niñez, Adolescencia y Familia que depende del Ministerio de Desarrollo Social, el organismo responsable de garantizar los derechos de los niños/as y adolescentes alojados en instituciones oficiales o privadas que se encuentren separado de su núcleo familiar. Así como también, de supervisar a las instituciones privadas que alojan menores".

Lo sucedido con Maylen y Dalma motiva el inicio de esta nota y la imperiosa necesidad de reflexionar sobre el estado de situación de los niñas y niñas alojados en los hogares oficiales y privados de la provincia de Santa Fe. Muchas son las preguntas qué nos hacemos desde enREDando. Es por ello que, a modo de intentar encontrar algunas respuestas y perspectivas sobre el tema, acudimos a la mirada de dos referentes de organizaciones sociales que arduamente vienen trabajando en pos de defender los derechos de las infancias: Mariel Vallasciani de la Asociación Engranajes y Marcela Lapenna de Asociación CHICOS.

Impotencia y dolor

Los ojos se le inyectan de lágrimas. Impotencia es el sentimiento más claro que transmite la mirada de Mariel Vallasciani, una incansable luchadora de los derechos de los pibes. Es la presidenta de la Asociación Engranajes de Villa Constitución. Cuando le consultamos acerca del terrible suceso en el que fallecieron Dalma y Maylén, Mariel se sumerge por unos segundos en el silencio más doloroso. Y luego dice, con la misma fuerza con la que la organización Engranajes salió a denunciar las condiciones de alojamiento del Hogar Mi Casita. “Lo más llamativo de todo esto fue la situación de encarcelamiento en la que estaban los chicos. Para llegar a la habitación de las nenas, hubo que forzar dos puertas de rejas, más la puerta del dormitorio que estaba cerrada. Ellas lo unico que pudieron hacer fue trasladarse hacia un baño contiguo, y ahí las encontraron a las dos desmayadas, llenas de hollin”.

Y agrega: “Nosotros veníamos avisando de que allí había algunas anormalidades. Durante más de 3 años estuvimos diciéndole a la Dirección de Niñez de la provincia que algo estaba sucediendo. No teníamos respuesta. Supuestamente se habían hecho varios informes y los informes estaban bien”.

Otro de los hechos que reclama la atención de Mariel, es la situación de los 21 niños que luego del incendio fueron llevados al CIC. “Hoy ya no queda ningún chico en el CIC, algunos han vuelto a su familia de origen y la gran mayoría fueron dados a familias solidarias de Villa y otras localidades, pero no se sabe en qué situación, si son familias transitorias o no. Si se mantienen juntos entre hermanos. No tenemos respuestas para dar a los amiguitos que supieron hacerse en el barrio donde está el CIC, esos chicos que más ayudaron en la contención y recuperación de los niños y niñas sobrevivientes. Para investigar y que haya una respuesta clara para quienes estamos en defensa de la niñez, falta mucho. Hay muchos interrogantes todavía.”

Haciendo foco en la problemática de los hogares tanto oficiales como privados en la provincia, Mariel, por un lado, reclama una real aplicación de la nueva ley provincial 12.967, la que establece la Promoción y Protección integral de los derechos de niños, niñas y adolescentes, y los sitúa como sujetos de derecho, a diferencia de lo que establecía la antigua Ley de Patronato. Sin embargo, y a pesar de contar con el instrumento jurídico, aún la vieja lógica sigue operando en el abordaje de la niñez dentro de la gran mayoría de los hogares de niños. “Es por ello que nos encontramos con tantas dificultades. Por un lado, con convenios que la provincia sostiene con instituciones, hogares, que están dentro de un marco ilegal, porque los hogares deben ser lugares donde solamente se ejecutan las medidas excepcionales, y las medidas excepcionales no pueden durar más de 6 meses. Un chico no puede estar internado dentro de un hogar más tiempo de lo que la ley fija, y menos con las operatorias que tienen la mayoría de los hogares que es la del patronato, que es la del niño objeto.”

¿Cómo se avanza? “Ir al territorio, buscar cual es la familia ampliada, involucrarnos fuertemente con la vida de los niños, ver cómo implementamos eficazmente la nueva ley de adopción”, dispara Vallasciani a modo de encontrar algunas posibles respuestas a la compleja situación de la niñez en situación de vulneración y violación de sus derechos. Para Mariel, “El Estado debe garantizar el derecho de los niños. Hay algunos convenios y contratos que hay que reveer y terminar”, apunta con firmeza.

En este sentido, la militante social hace hincapié en la obligación que tiene el Estado de la provincia de garantizar las condiciones de alojamiento de los niños en hogares que reciben las partidas presupuestarias de internación. Hogares que son de beneficencia y la falta de interés de estas instituciones en articular un vínculo con el núcleo familiar y los lazos sociales son algunas de las aristas más graves que asume la problemática de los niños en este tipo de instituciones. Para Mariel, los hogares “no pueden ser lugares de secuestro de los niños por situación de pobreza. Tienen que transformarse con otra idea de la infancia.”

 El papá de Dalma, a quien se la habían quitado por encontrarse en situación de calle, iba a visitarla al hogar casi todos los fines de semana, según nos cuenta Vallasciani. “Había un vínculo muy fuerte con Dalma, quien fue la niña que murió primera. Entonces ¿hasta dónde estamos destruyendo los poquitos lazos que todavía no destruyó la pobreza, en nombre de un supuesto bienestar que termina traduciéndose en una muerte?”, se pregunta.

 Impotencia, bronca y dolor. Es lo primero que Mariel expresa al recordar lo que sintieron al conocer las muertes de Dalma y Maylen. “Veníamos diciendo que por favor se viera qué estaba sucediendo allí dentro. Y a la vez sentimos mucha impotencia, porque es un hogar que hace muchos años que está sin habilitaciones y con irregularidades; y que funciona gracias a vinculaciones con algunos sectores del poder. Son situaciones muy difíciles de sobrellevar, pero no nos parece imposible poder cambiarlas. Esto que paso en Villa Constitución se repite en varios lugares, pero cada vez somos más la cantidad de gente que estamos queriendo transformarlo. Desde la bronca y la pasión, seguiremos intentando defender la infancia.”

Una urgente necesidad de cambiar las cosas

Para la psicóloga y coordinadora del Centro de Día CHICOS, Marcela Lapenna, la situación de alojamiento de los niños en los hogares es muy compleja. “Hay visiones y modos de ver y de pensar el alojamiento muy diferente entre distintos actores, inclusive dentro de una misma institución. Lo que puede pasar es que el equipo técnico puede tener una visión más aggiornada al paradigma de la protección integral, la comisión directiva puede estar aprendiendo e intentando cambiar el modelo de protección con el que iniciaron sus actividades y muchas veces lo que pasa es que las personas que están en contacto directo con los chicos son los que menos tienen herramientas para empezar a cambiar el modo del alojamiento”, explica.

Profesionalizar el trabajo de quienes están al cuidado de los niños que justamente están privados de los cuidados parentales, se presenta como una urgente necesidad. “Es necesario avanzar con la formación de las personas que están al cuidado de los chicos en instituciones privadas. Estamos a mucha distancia que las condiciones de alojamiento sean las óptimas”, nos dice Marcela.

Visiblemente preocupada por esta situación, la coordinadora de CHICOS, a través de su experiencia y contacto cotidiano con los pibes, describe la percepción que ellos tienen de los hogares. “Los chicos sienten que la posibilidad de la internación en una institución está vinculada a una privación de la libertad. Entonces, nosotros tenemos que acudir en algún caso a un alojamiento en una institución, y el chico siente que lo que estamos haciendo es privándolo de su libertad en vez de restituir sus derechos. Entonces nos estamos quedando sin herramienta”. “Es necesario una urgente intervención en modificar este estado de cosas”, apunta Marcela, quien también destaca algunas buenas experiencias y prácticas en hogares de niños de la provincia, tanto privados como públicos.

“La sospecha de las instituciones de alojamiento es tal que a veces, quienes están en terreno no se animan a presentar a la Dirección Provincial la opción del alojamiento por miedo a lo que le va a pasar en la institución, y esto hace que naturalicemos la vulneración de algunos derechos y que los podamos estar dejando expuestos a maltratos o abusos, entonces es urgente revisar este estado de situación. Hay instituciones que hemos visto que sirven para pensar, para realizar procesos, para poder poner freno a un modo y poder empezar distinto.”

Al igual que Mariel Vallasciani, Marcela Lapenna también hace foco en la necesidad de vincularse con las familias, con el centro de vida de los niños. “¿ Cómo garantizamos que el niño pueda seguir en contacto con sus lazos? . Hay que encontrar un modo de garantizar esto para que no sea tan abrupto este corte al punto que lo traumático empiece a ser la internación y no el motivo que dio causa a tomar esta decisión.” Revisar y realizar un seguimiento con las familias, acompañamiento de los equipos técnicos y fundamentalmente, la articulación entre las diferentes áreas del Estado, Ministerios y diferentes actores sociales, presupuesto y recursos económicos es, para Marcela, un punto fundamental para avanzar en un largo proceso de transformación de un lógica de abordaje que implica, necesariamente, un cambio de paradigma sobre los modos de alojar la niñez.

“Hay que repensar cuales son los recursos que vamos a poner a disposición para que las internaciones no se eternicen. La creación del sistema de protección integral debería reordenar todas las instituciones. No solamente la Dirección de infancia, sino también, educación, salud, servicios públicos, viviendas, etc”

Los trabajadores de Promoción Social de la Municipalidad de Rosario se encuentran en condiciones laborales de precarización, lo cual agrava aún más la situación de la niñez y de quienes trabajan comprometidamente en la tarea de defender los derechos de los pibes. Desde hace 50 días sostienen una lucha en pos de mejorar sus condiciones de trabajo. “Muchos trabajadores están muy comprometidos con la tarea, pero sin los recursos adecuados se hace muy difícil. Nosotros creemos que como militantes del campo de la infancia tenemos que estar permanentemente para reclamar y decir que con lo que hay no alcanza. Es reclamar el lugar que los niños, como niños, se merecen”, expresa Marcela quien, a pesar de todo, no deja de fortalecer y afianzar la necesidad de trabajar en conjunto con diversos actores sociales, profesionales, organizaciones sociales y el Estado en su conjunto. “Parte de entender que el cuidado de los chicos es responsabilidad de todos tiene que ver con esto: hay una ley, hay un marco, debería haber una ley que regule porque no puede ser lo mismo abrir un kiosko que abrir un hogar. Que cada vez seamos más los actores intervinientes en ese dialogo es muy importante”, enfatiza.

Muchas siguen siendo las preguntas que se hacen las militantes sociales y tantos laburantes de la niñez quienes, como pueden, siguen luchando, desde la pasión y el compromiso, por transformar la situación de los pibes alojados en los hogares de la provincia. Será tarea del Estado, en todo su conjunto, trabajar articuladamente para empezar a poner en primer plano los derechos de la infancia en Santa Fe. Y es urgente. 






Hogar Mi Casita. Foto: Notiexpress


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Publicado el: 18/07/2011


Categorías:
Infancia / Adolescencia / Documento

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