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Bibliotecas Populares. Participaci?n, compromiso social y ciudadan?a.
Cada palabra, un mundo

Al interior de las bibliotecas populares las palabras resisten, aunque muchas veces el viento no sople a favor. Se transforman en acciones y demuestran que todav?a es posible hacer cosas con ellas, crear e imaginar nuevos mundos.
En el marco del Encuentro Nacional de Bibliotecas Populares realizado en Buenos Aires, enREDando se acerc? a conversar con tres bibliotecas de la ciudad, las que, desde el hacer y el decir, se comprometen con la historia que las vio nacer: la Pocho Lepratti, la Cachilo y la Gast?n Gori. Dialogamos sobre su relaci?n con el barrio, la realidad en la que viven y las dificultades por las que atraviesan.


En tiempos donde la palabra es ninguneada y parece valer muy poco, en la biblioteca Gast?n Gori, la Pocho Lepratti y la Cachilo cobra fuerza, tiene vuelo propio y resiste a trav?s de la lectura, los talleres y las actividades que promueven una forma diferente de participar. Sin embargo, el desamparo econ?mico en el que se encuentran las hace vulnerables, a pesar del trabajo voluntario y comprometido de cada uno de sus integrantes.

Desde el 3 al 6 de mayo se realiz? en Capital Federal un Encuentro Nacional de Bibliotecas Populares con la participaci?n de 900 bibliotecas del pa?s. El debate se centr? en el rol que asumen como espacios de participaci?n y construcci?n ciudadana. Sobre esto, buscamos la mirada y la palabra de las experiencias locales.

?Nuestra concepci?n de biblioteca popular contiene el ruido de los barrios, las inquietudes de los chicos con los que trabajamos en los talleres, el ruido de las movilizaciones populares en las que participamos, agregando nuestra cuota de sue?os y luchas por una sociedad m?s justa, m?s igualitaria, m?s solidaria y que enfrenta a la impunidad y resiste al disciplinamiento socio-cultural. Ello necesariamente implica participaci?n colectiva y construcci?n de ciudadan?a?, afirma Carlos Nu?ez, referente de la Biblioteca Popular Pocho Lepratti. Con una historia que carga la necesidad de denuncia y memoria, la biblioteca refuerza la mirada comprometida desde el hacer propio y colectivo y desmitifica el imaginario social que la define ?como espacio de silencio sepulcral, de movimientos que est?n permanentemente controlados para no molestar a nadie que se acerque?.

Para los integrantes de la biblioteca Gast?n Gori, ?es un ?mbito de participaci?n social y de participaci?n pol?tica diferente?. Desde este espacio promueven la defensa de los derechos humanos, como un principio que los moviliza a luchar desde la palabra, por un mundo m?s justo. Y una experiencia que los enorgullece, refleja esta forma diferente de participaci?n a la que se refieren.

?Hay una interna del correccional n? 5 de la c?rcel de mujeres que asiste al taller literario de la biblioteca. El hecho de que pueda salir a participar de un taller es un hecho sin precedentes, que puede ser imitado, copiado por otras organizaciones y posibilitar hechos similares. Nos sentimos orgullosos porque uno de los valores que sustenta la biblioteca es la defensa de los derechos humanos?, cuenta Daniel. A esto se suma la reflexi?n de Patricia. ?Hay diferentes instituciones que pueden penetrar o abrir espacios en otras que son muy r?gidas, como es todo el sistema de exclusi?n y todos esos sistemas de encierro. El hecho de poder abrir una hendija, poder penetrarlas desde adentro hacia fuera, poder permitir la externalizaci?n de una persona que est? privada de la libertad por algo que la moviliza y la incluye a otro grupo es una puerta que se abre?.

Desde la Cachilo tambi?n se promueven espacios sociales de creaci?n, de invenci?n, de juegos e imaginarios colectivos que alimentan la memoria, los sue?os y sobretodo, los lazos solidarios y comunitarios. ?En las bibliotecas se accede al mundo, son las puertas donde los vecinos de cualquier barrio, pueden acceder al conocimiento, a la imaginaci?n, a la autonom?a de pensamiento y a la creatividad. En nuestro pa?s, a partir de los 90, el avance de pol?ticas neoliberales y el retroceso del ejercicio de los derechos, sumado a que nos han convencido que somos simples usuarios y consumidores, nos ha llevado a que muchas organizaciones dediquen su trabajo y lucha por acceder a un techo, a la comida, a un sueldo, pero creemos que es tan vital esto, como el acceder a bienes culturales; como dir?a la escritora Graciela Cabral no se trata de dar de leer o dar de comer, porque las dos son necesidades b?sicas y si son necesidades son derechos?, afirma Claudia Martinez.


Con y por el barrio
La relaci?n que mantienen con la comunidad y el v?nculo que logran construir con el barrio es parte de la raz?n de ser de cada una de las bibliotecas populares. Es, en ese ir y venir con los/as vecinos/as, donde se da el crecimiento y el fortalecimiento de estos refugios que apelan, ni m?s ni menos, a la participaci?n de todos/as.

Claudia Martinez, de la Cachilo, analiza el contexto y el lugar donde surgen las bibliotecas populares. En general, nacen en los barrios perif?ricos, donde la necesidad de crear espacios sociales, pol?ticos, identitarios y participativos es fundamental. En este contexto, ?cuando una biblioteca abre sus puertas los vecinos se acercan, en principio a buscar informaci?n para la escuela, como usuarios de libros, tecnolog?a. A partir del encuentro, se van ampliando esos horizontes cercanos y conjugando acciones e iniciativas para promover la participaci?n. Y se comienzan a desarrollar nuevos espacios, diversas propuestas culturales y recreativas: los talleres, las movidas, las visitas, contadas de cuentos, presentaciones, reuniones, eventos, recitales, acciones de promoci?n de lectura, campa?as radiales, como espacios continuos e interactivos de la biblioteca?.

En la Gast?n Gori sienten que el v?nculo no se d? como quisieran, pero le ponen ganas, esfuerzo y adem?s, son concientes del contexto social y pol?tico, del que las bibliotecas no est?n ajenas. El momento en el cual observan una menor participaci?n de los vecinos es a la hora de elegir autoridades para la biblioteca, y seg?n creen, esto se debe a un nivel de compromiso diferente que supone este tipo de participaci?n. ?Se ha convocado muchas veces a la gente a participar en una falsa participaci?n, si lo vemos en t?rmino de la democracia en la que estamos. Hay democracia formal, la gente sabe que con el voto en realidad no est? participando, pero hace como si participara, y eso como aprendizaje sirve y es efectivo y se ve despu?s cuando se convoca al pacto donde verdaderamente se tendi? un lugar. Es decir, la gente no participa porque no quiere, sino porque hay una ense?anza sistem?tica que opera a trav?s del sentido com?n?.

A pesar de este an?lisis, rescatan el apoyo y la participaci?n de los vecinos en los talleres, pe?as o actividades que realizan, donde no solo se acercan los socios del barrio, sino tambi?n desde otras zonas de la ciudad. La biblioteca Gast?n Gori tambi?n le es fiel a la historia que la vio nacer, all? por el 2001, cuando a ra?z de la crisis econ?mica, social y pol?tica, surgen las asambleas barriales. De una de ellas, se gesta la iniciativa de crear una biblioteca popular. Hoy son numerosos los socios que se acercan, no solo a los talleres, sino tambi?n a la lectura y eso para la biblioteca, es un gran empuje.

Para Carlos Nu?ez, la participaci?n y el v?nculo con el barrio se d? de diferentes maneras, ?con espacios de apoyo escolar, de talleres de juegos, murgas, serigraf?a, alfabetizaci?n, talleres de lecto-escritura, con actividades culturales como espacios de teatro, video, m?sica, con talleres de reflexi?n sobre problem?ticas sociales, con la articulaci?n con la mayor cantidad de espacios (escuelas, centros de salud, centros comunitarios, vecinales, etc.) que componen el barrio, abriendo sus puertas a proyectos y creaciones de los vecinos, ofreciendo lo que se ha podido sostener y buscando entrelazar acciones, desde una perspectiva amplia y solidaria?. Sus ra?ces y su surgimiento llevan el nombre de la militancia. Y su fuerza adquiere la dimensi?n de una frase que los moviliza en cada acci?n, ?un mundo donde quepan muchos mundos?.


La historia que las gest?
Una historia les dio vida e identidad pol?tica. ?Aquellas formidables bibliotecas populares de principio de siglo abiertas al impulso de trabajadores anarquistas, socialistas, eran bolsones de cultura y pensamiento aut?nomos, desde donde se generaban movimientos sociales nuevos. Los vaivenes de la historia argentina, entre cuartelazos autoritarios y democracias m?s o menos restringidas se hicieron sentir tambi?n en el seno de la comunidad de bibliotecas. Las m?s comprometidas, las de mayor alcance participativo, las de mayor vuelo educativo y cultural no fueron perdonadas por los censores autoritarios de las dictaduras?, explica Carlos Nu?ez.

Desde la Gast?n Gori, tambi?n hacen hincapi? en sus or?genes, recordando la gesta y sobretodo el impulso de una experiencia ejemplar en nuestra ciudad: la Biblioteca Vigil. ?Las primeras bibliotecas anarquistas ten?an otra visi?n, donde iban los trabajadores de las jornadas, donde se hac?a teatro, hasta hab?a imprenta?. Hoy, la historia es diferente y muchas de ellas, como se?ala Nu?ez, fueron aniquiladas por los gobiernos autoritarios. ?Es como un club de barrio. ?Por qu? se crean las bibliotecas populares o los clubes de barrio en esa ?poca? Hab?a una necesidad de juntarse?, cuentan los integrantes de la Gast?n Gori. La desaparici?n de estos espacios y el desamparo en el que hoy viven tiene que ver con la fuerza que adquieren estos lugares y lo peligroso que esto resulta para los gobiernos. ?Vos te sal?s de la estructura, para el gobierno es una estructura que no puede manejar. Al principio no surgen reguladas por el Estado, luego el Estado las regula porque se hab?an convertido en un foco muy interesante como para plantear alternativas o hacer un proyecto comunitario. Ah?, ya se empezaron a reglamentar con distintas leyes?.

La legislaci?n vigente, a nivel nacional, se enmarca en la ley 23.351. Su letra ampara y protege a las bibliotecas populares. Pero las acciones gubernamentales no las tienen en cuenta. Y en esto coinciden las tres bibliotecas con las que dialogamos.

?En esta tarea, muchos son los aciertos y desaciertos; pero otra tantas las dificultades. Para mantener abierta una biblioteca no s?lo se necesita un proyecto claro, participaci?n de los vecinos, producciones culturales; sino tambi?n recursos materiales y financieros. Y aqu? llegan los palos en el camino. El Estado, los medios, las empresas deber?a apoyar en este sentido la labor tit?nica de las populares. Sin embargo poco es lo que se aporta. Grandes discursos, muchas leyes de protecci?n, proyectos en aprobaci?n. Pero todo es discrecional?, sostiene Claudia Martinez.

?La ley 23.351 no se cumple, en cuanto a subsidio, en cuanto a env?o de material bibliogr?fico, en cuanto a sostenimiento de un cargo bibliotecario. Deja mucho que desear. Hay una ley provincial que tampoco se cumple como se debe cumplir. Te dan $2000 en febrero, para todo el a?o. Y en el Municipio pasa igual. Hay una ordenanza que no est? reglamentada. Son iniciativas que perduran por el voluntariado? afirman desde la Gori. Tambi?n realizan una cr?tica a la CONABIP, y en este sentido, remarcan su desacuerdo ideol?gico con el Encuentro Nacional de Bibliotecas Populares, recientemente realizado.

Por otra parte, la biblioteca Pocho Lepratti atraviesa la misma dificultad. ?La provincia de Santa Fe tiene una pesada deuda con las bibliotecas. Hace m?s de diez a?os fue sancionada la ley 10.572 y a?n no hay acuerdo para su aplicaci?n, con lo que las instituciones han sido dejadas de lado. Las bibliotecas populares tienen que estar en el presupuesto provincial y tener recursos genuinos que le corresponden. Ello implica que tambi?n sea contemplada en un proyecto cultural de una provincia que plantee una educaci?n para la justicia, para la libertad, para la igualdad de oportunidades y la lucha por la dignidad. Tambi?n tiene que tener su espacio en el presupuesto municipal y una pol?tica clara al respecto?.

Y desde la Cachilo, Claudia Martinez, profundiza el reclamo hacia los tres niveles de Gobierno, y finaliza con una cita que le da el cierre a esta nota. ?Las bibliotecas no pueden seguir haciendo papeles y tr?mites burocr?ticos, mendigando migajas o desconocer las asignaciones presupuestarias correspondientes por ley. Esto debe ser p?blico. En cada punto del pa?s donde se alce una aut?ntica biblioteca popular, el Estado debe estar asegurando los fondos, las editoriales, los descuentos adecuados, las empresas un aporte a la biblioteca de su zona, los medios reservando espacios de difusi?n gratuitos. Y esto es una cuesti?n de derecho y de ejercer ciudadan?a. Por eso y para terminar convoco a una grande que escrib?a para ni?os, Graciela Cabral: "Que la soluci?n es social y pol?tica, ya lo sabemos. Pero tambi?n sabemos, porque nos lo contaron nuestras abuelas cuando ?ramos chicos -y las abuelas nunca mienten-, que los mosquitos son capaces de ganarles a los leones, que los conejos se burlan de los lobos, que los pobres campesinos engatusan a los gigantes, y que los tontos, retontos, requetetontos nos gui?an el ojo mientras se quedan con la m?s hermosa de las princesas".





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Publicado el: 10/05/2007

Por Maria Cruz Ciarniello.
Categor?as:
Ciudadan / Noticia

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